DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 1 de septiembre 2025.
¡
Qué rapidez lleva este año! . Parece que está ansioso de entregar "el
cargo" al otro año que está acercándose.¿ Será que siente que no nos
gusta?
Eso
me lleva a reflexionar sobre el precio que pagan algunas personas por
agradar a los demás. Hay quienes caminan por la vida con un traje de
espejo pulido, y lo hacen para que los demás vean en ellos lo que desean
ver. Esas personas que enfocan su vida en querer agradar a los demás,
son presencias como arcilla blanda para adaptarse al molde ajeno. Pero,
me pregunto; ¿en ese afán de querer agradar a todos, no se deshacen los
límites de quienes somos?
No
caerle bien a todo el mundo es un acto de integridad. Es el eco de una
voz que no se dobla, y la sombra de una postura que no se compra ni se
vende. Hay que ser muy valiente para correr el riesgo de ser auténtico
en un mundo que premia la complacencia, y castiga la indiferencia.
Querer
agradar a todos, es como querer atrapar el viento, se nos va entre los
brazos y al final nos quedamos sin nada . En cambio, desagradar a
algunos es señal que tienes tus límites propios, has elegido valores y
has sabido decir "no". Y sabes que a causa de eso tendrás que aceptar
las consecuencias: puertas que se te cierran, miradas que se apartan,
habladurías que te lanzan como piedras. Pero aún así recogerás tus
frutos invisibles: respeto silencioso, paz interna, vínculos nacidos
desde la verdad y no desde la conveniencia. Ser nosotros mismos, es un
acto de valentía, y si en ese camino hay quienes no te entienden, no te
aceptan o no se alegran de tus logros, que así sea. Porque el ser
auténtico no busca aplausos, busca respeto y sentido, y eso no está en
la aprobación ajena, sino en la fidelidad a uno mismo
Nadie puede ser monedita de oro, solo por agradar a quienes no ven tus verdaderos valores y no los que ellos esperan de ti.
Feliz día para toda mi querida familia y amigos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario