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DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 17 de enero 2026
Al despertarme, me he puesto a pensar, en lo maravilloso que es recibir un abrazo bien temprano, por la mañana, al mediodía, a la hora que sea, pero ese contacto de persona a persona, en la familia, los amigos, la pareja, siempre es como un bálsamo que cura las heridas más profundas.
Qué llena el cuerpo y el alma de un gran regocijo y nos prepara para que nuestro día se ilumine y brille más que el sol.
Y es que el abrazo es algo que no se aprende. Es algo que viene grabado en el disco duro de nuestro cerebro y lo podemos recordar en todo momento. Es como si el alma, al tocar otra alma, reconociera su hogar.
No es solo el cruce de dos cuerpos: es la suspensión del tiempo, el silencio que habla, el calor que cura.
Un abrazo verdadero no se da con los brazos, sino con la presencia entera.
Es un puente invisible entre dos soledades que se reconocen, se consuelan y se celebran. En él, la piel se vuelve palabra, y el latido, oración.
En la infancia, el abrazo es cuna; en la adultez es refugio; en la vejez es consuelo. Un abrazo puede curar heridas que la medicina no alcanza, disuelve miedos que el lenguaje no se atreve a nombrar. Es medicina sin receta, promesa sin palabras.
Abrazar es decir: “Estoy contigo”, sin necesidad de decirlo. Es recordar que no estamos hechos para la distancia, sino para el encuentro. Que el alma, como el cuerpo, necesita ser sostenida.
Y así, en cada abrazo, el mundo se vuelve un poco más habitable.
Recuerda que hay alguien, en alguna parte, esperando tu abrazo
🐜🐜🐜🐜Asi también esa flor que ves en la imagen, espera el abrazo del insecto, y le ofrece su pólen. La naturaleza es sabia. Feliz día para todos.

 

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