DIARIO DE UNA HORMIGA.
Hoy es 22 de agosto 2025.
Me he despertado antes del alba. Mucho antes. Son las dos de la madrugada. Tan temprano, que no le he dado tiempo a los gallos para que canten. Me sonrío pensando en que sería muy gracioso que yo los despierte a ellos. Me río de mis pensamientos. Me levanto, y en la penumbra, pues no enciendo las luces, me voy a mi cueva de Alí Baba que es mi terraza. Así la llamo porque allí escondo mis tesoros más valiosos, que son mis pensamientos y los latidos de mi corazón. El mundo aún guarda silencio, pero mi cuerpo pide una tregua. Hay algo mío que necesito que vuelva a mí. Aunque el universo me pide paciencia. Ya estoy cansada de esperar. Necesito que me sea devuelto. La noche se detiene en mis párpados, como un pájaro que no quiere volar, y yo, aún sin quererlo, me convierto en nido de pensamientos que no descansan, y martillan en mi cerebro. Siento que cada día que pasa, se me escapa un pedacito de vida, se duerme un trocito de risa entre mis labios, me sale una arruguita más en mi frente y alrededor de los ojos. Y es en esta vigilia, dónde quiero descubrir mi fortaleza para sostenerme en estos momentos de ansiedad y desasosiego. Aprender a sostenerme y resistir, Pero no puedo ya más. Respiro entre las grietas de un puente de ansiedad que cada vez se resquebraja un poco más. Hay que pensar en positivo, me habla mi conciencia. Todo pasa. Detrás de la tempestad viene la calma. Después de la oscuridad de la noche, siempre brilla el sol. Yo me digo "lo sé, lo que no sé es cuánto más podré resistir".
Feliz día para toda mi querida familia y amigos .

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