DIARIO DE UNA HORMIGA



Hoy es 30 de octubre 2025
Desde ayer, cuando ya estaba dispuesta a cerrar mis ojos a la noche, estuve pensando sobre el tema en el que podría reflexionar hoy. Mis pensamientos estaban en receso. Así que tengo que confesar que tuve necesidad de pedir ayuda a alguien que me conoce perfectamente, para que me diera algo de ideas. Y pensé en aquel programa televisivo de “Quien quiere ser millonario”, dónde nos ofrecían “la ayuda de un amigo” o “el cincuenta por ciento”. Esta idea me pareció graciosa, y la tomé prestada, así que, busqué la ayuda del amigo, y tomé el cincuenta por ciento que me ofrecía. Su sugerencia me pareció oportuna y la acepté. Escribir sobre nuestros planes juveniles no es fácil. En aquella edad, pensábamos y planeábamos demasiadas cosas. Algunas sobrevivieron, otras se ahogaron en mares de lágrimas, o desilusiones. De jóvenes hicimos mapas con la certeza de quien aún no conoce el mar. Trazamos rutas con lápiz firme, creyendo que el mundo se abriría obediente a nuestros pasos. Soñamos carreras, viajes, amores, triunfos. Cada uno con su lista de futuros, como si la vida fuera una promesa escrita en papel. Y así fueron pasando esos años juveniles, porque el tiempo, que no negocia, nos enseñó a doblar algunos de esos mapas. Ciertos caminos se borraron sin aviso. Otros se torcieron por decisiones que no sabíamos que estábamos tomando, o porque nos obligaron a tomar sin nosotros desearlo. Y hubo planes que simplemente no pudieron ser: por falta de recursos, por cambios ajenos, por heridas que no esperábamos, por decisiones de otros. No todo fue pérdida. En el cambio hubo hallazgos. En lo que no fue, aprendimos lo que sí somos y en lo que sí ha sido.Y aunque a veces duela mirar atrás, también hay una ternura en reconocer que hicimos lo mejor que pudimos con lo que tuvimos. Y que no todos esos planes cambiados fueron malos. Que también trajeron momentos buenos y nuevas historias,
Historias no planeadas que también han sido dignas de guardar en el corazón como pequeños tesoros de vida y enseñanza. Hoy, los planes que no fueron nos acompañan como sombras suaves.
No para lamentarlos, sino para entendernos. Porque con ellos también vivimos, aunque no hayan llegado a cumplirse.
Feliz día para toda mi familia y amigos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario