DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 7 de abril 2026
Ayer desperté con la sensación de que algo en mí subía, como una ola que reconoce su fuerza antes de romper. Algo que me impulsaba a saltar de mi cama, hacia lo que me traería el nuevo día. No era prisa, tampoco euforia: era un impulso silencioso, una claridad que crecía dentro de mí.
Supongo que sería por ser lunes. Siempre al empezar la semana, nos levantamos con ideas que queremos poner en práctica de inmediato.
Así que me sentí como un mar, que traía oleaje a su costa, con ímpetu y gran vigor.
Ah, pero a media mañana, mi marea cambió. Sentí un retroceso suave en mi empuje, como el mar cuando se retira de la playa. No derrotado, sino para medir mejor la orilla. Así hice yo. Como el mar, retrocedí un poco, y en ese retroceso descubrí mis dudas y mis cansancios.
Y tuve que dejarlos hablar para conocerme mejor y estar segura de lo que iba a hacer en el día. Y así como el mar tiene su rumor oscuro y sigue siendo mar, yo también, aún con mis dudas, mis aciertos, mis errores y mis preocupaciones, seguí siendo yo.
Al rato, volvió a subir “mi marea” con un ascenso inesperado, una llamada, palabras amables, saludos agradables y cariñosos, y todos esos instantes brillaron como peces plateados en mi mar.
Por la tarde, otra bajante. No fue tristeza, sino recogimiento. Como si el final del día guardara silencio para dejarme escuchar el latido profundo que queda cuando todo lo demás se calma.
Ya en la noche, al cerrar el día, sentí que mi marea estaba en su punto justo: ni alta ni baja, sino en ese equilibrio donde el agua de mi mar se quedó quieta un instante, y respiró conmigo.
Y llegué a la conclusión de que no soy la ola ni la orilla, sino el movimiento mismo: aceptando lo que llega y lo que se va, lo que abrazo y lo que suelto, lo que hoy soy y lo que seré mañana.
Así mi día fue como una marea. Y yo, una mujer que aprende a escucharse como quien escucha al mar: sin miedo, sin prisa, con la convicción de que cada momento trae su propia verdad, y cada día su propio afán.
Feliz día para todos.

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