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viernes, 14 de agosto de 2026
viernes, 24 de julio de 2026
https://www.ciudadvalencia.com.ve/arrabal-sismos-puerto/
La casa llena de cielo de María Inés Arrabal tras los sismos en Puerto Cabello
La habitaron en enero de 1966, cuando la calle era solo tierra y esa estructura era la única ocupada. «Nos gustó porque por donde se mirara se veía el cielo. Tenía mucha luz», recuerda.
Allí llegaron sus hijos recién nacidos al salir de la clínica; allí funcionó la Escuela Santa Inés, donde muchos niños de Puerto Cabello aprendieron a leer. Con los años, el espacio cambió al ritmo de las necesidades: en 1980 levantaron la segunda planta y en 1992 se construyó el estudio, ese rincón de la planta baja destinado a la lectura, a los bonsáis de la terraza y a la escritura de poemas y cuentos.

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La casa resistió el sismo de 1967 (con María Inés en el octavo mes de embarazo), el temblor de 1989 y la inundación de 2013, cuando el agua de la vaguada subió medio metro dentro de los cuartos. Las paredes tienen memoria de resistencia.
Este 24 de junio de 2026, esa memoria se fracturó. Un doble terremoto, con epicentro cerca de Morón, liberó una energía que sobrepasaba los peores desastres. María Inés estaba sola en la planta alta, tras salir de bañarse, cuando la tierra comenzó a moverse. Hubo un corte de electricidad y el ambiente quedó a oscuras. Mientras las estructuras crujían, ella buscó la cesta donde guarda las llaves y el teléfono.

«No miré a mi alrededor, solo veía las escaleras. Escuchaba el rugido de la tierra y la casa como gritaba, mientras mi propia voz decía: ‘Dios mío ayúdame, no me desampares’. Era una letanía seguida».
La falta de aire y la opresión en el pecho marcaron el descenso. A ciegas, logró colocar la llave en la cerradura, salir a la acera y asegurar el candado de la reja exterior, un acto de protección autómata en medio del colapso.
Un motorizado se detuvo al verla y pidió ayuda a la comunidad. Los vecinos, entre ellos la doctora Rita Salazar, la asistieron en la calle: una silla, aire, sal sobre la lengua para estabilizar la presión y los brazos ajenos para sostener el temblor del cuerpo.
El verdadero impacto de la pérdida se mide al regresar. Minutos después, acompañada por sus vecinos, María Inés entró a su casa para recuperar el teléfono y comunicarse con su hijo. El desastre interior no era solo de estructura, eran sus pertenencias: el suelo estaba cubierto de vidrios rotos, vasos y adornos. En el estudio, el rincón de la escritura, el desorden era total. Los bonsáis, desatendidos desde ese minuto, comenzaron a secarse en la terraza.
Hoy, María Inés habita un espacio en casa de su hijo, con un bolso que contiene ropa básica y el peso de una experiencia que la obligó a salir de su centro. No regresará hasta que un ingeniero evalúe el estado real de una columna en la planta baja. La mujer que ha sorteado inundaciones y duelos repite que mantiene la fe intacta, pero reconoce que el ahogo en el pecho insiste cuando vuelve el recuerdo.
En la calle vacía queda la estructura de dos plantas, esperando el diagnóstico que diga si el lugar que alguna vez estuvo lleno de cielo vuelve a ser habitable.
Escrito por Marhisela Ron León
lunes, 6 de abril de 2026
lunes, 30 de marzo de 2026
lunes, 23 de marzo de 2026
ENTREVISTA APARECIDA EN CIUDADVALENCIA. REALIZADA POR VANILEIBY RIVAS

La historia del arte en las costas venezolanas no podría narrarse con fidelidad sin mencionar el nombre de María Inés Arrabal. Nacida bajo el sol de Valencia, España, un 4 de marzo, y acrisolada por el salitre de Puerto Cabello, hija de Jesús Arrabal Partearroyo y Amparo de Arrabal, María Inés se ha consolidado como una figura fundamental en el panorama creativo contemporáneo, desempeñando actualmente con rigor y distinción la Vicepresidencia de la Asociación de Escritores de Puerto Cabello.
Una génesis entre letras y tinta
La vocación de María Inés no fue un hallazgo tardío, sino una pulsión temprana. A los trece años, armada con un multígrafo —obsequio de la emblemática Librería Aguilar—, transformó su entorno en un laboratorio editorial. Aquel «periodiquito» distribuido en su urbanización fue el preludio de una carrera polifacética que hoy abarca el cuento de terror, la historieta y la lírica más profunda.
Su herencia literaria bebe de fuentes inagotables: la glosa de Ernesto Luis Rodríguez, la estructura de la poesía clásica y la intensidad dramática de Federico García Lorca. Esta amalgama ha dado vida a su proyecto más íntimo y monumental: «El Diario de la Hormiga». Con más de 300 volúmenes, estos diarios no son meros registros cronológicos, sino una «rosa poética» donde la autora destila enseñanzas y reflexiones, demostrando que la constancia y la observación minuciosa son, en efecto, virtudes de alma laboriosa.
El lienzo: ocre, sol y salitre
En las artes plásticas, Arrabal traduce su entorno a través de una paleta dominada por los tonos ocres y amarillos, colores que evocan la calidez de la memoria y la luz del trópico. Su obra pictórica es un inventario emocional de Venezuela:
Su trabajo artístico: El rescate visual de fachadas, naturalezas y bodegones.
Paisajes Marinos: Una oda a Puerto Cabello, donde caracoles, islas y horizontes azules se entrelazan con sus versos, confirmando que el mar es su musa absoluta.
La maestría del detalle
Su destreza técnica se extiende al dominio de la forma mínima a través del repujado en metal y la delicadeza de la filigrana de papel. En estas piezas, la artista logra capturar la esencia de la naturaleza en flores y hojas diminutas, una micro-estética que también traslada al diseño de joyería artesanal y bisutería fina.
Un Legado de observación
Más allá de su obra, María Inés Arrabal se erige como un faro para las nuevas generaciones. Su mensaje es una invitación a la preparación académica y a la valentía emocional: «Que saquen dentro de sí todo lo que quieran expresar y que nunca se avergüencen de sus sentimientos; que aprendan a observar y a aprender de todo lo que les rodea».
Entre sus libros destacan: Perfume de caoba, Poesía en vuelo libre, Antología colectiva de cuentos e historias de Puerto Cabello, y antología «Puerto Cabello en letras » cuentos e historias de Puerto Cabello.
Con una trayectoria que ha recorrido festivales nacionales e internacionales, María Inés Arrabal continúa siendo, desde su escritorio en Puerto Cabello, una hormiga incansable que construye, grano a grano, el patrimonio sensible de nuestra nación.
domingo, 22 de marzo de 2026
¡HOLA MUNDO!
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¡HOLA MUNDO! ¡Sí, hola mundo! Hoy comenzamos a entrar en un mundo nuevo. En nuestro mundo maravilloso de lo que escriben las hormigas. To...
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