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DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 28 de abril 2026
Pensando, pensando, me he detenido en esos momentos, que, a veces sin darnos cuenta, entorpecen la fluidez en una conversación.
Son hábitos que se cuelan como sombras entre las palabras y que, si no los vigilamos, terminan por apagar la luz del encuentro. A veces alguien interrumpe, no por maldad, sino por ansiedad de existir.
O corta la narración ajena como quien arranca una flor antes de que abra. También están los que necesitan lucirse, los que convierten la conversación en un escenario donde ellos brillan y los demás se vuelven telón de fondo.
Y están los que se creen más correctos, más sabios, más “dueños” de la verdad que el resto. El sabelotodo y el consejero permanente comparten un mismo error: confunden escuchar con corregir. No entienden que no toda palabra busca una solución; muchas solo piden compañía, un espacio donde respirar sin ser pasadas por el tamíz.
Creo que la comunicación se vuelve torpe cuando el ego toma la palabra antes que el corazón. Hablar es como un puente para acercarnos, no una competencia, ni un maratón de resistencia, para ver quien llega en primer lugar y se lleva el premio. Cada voz trae su propio paisaje. Escuchar sin prisa es un don y dejar que el otro termine su historia es respeto. Porque no necesitamos lucirnos, ni corregir, ni demostrar nada. Solo estar y escuchar.
La conversación, cuando es verdadera, es como un jardín compartido. Y si uno pisa las flores del otro, ambos pierden el aroma.
Feliz día para todos.
🐜🐜🐜🐜Foto: Después de la lluvia. De Maria Inés Arrabal.
 Puede ser una imagen de calle

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