DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 2 de junio 2026
Hoy no quiero escribir. Y lo digo sin culpa, como quien deja caer los hombros después de un largo día y se permite simplemente existir. No quiero escribir, y no es rebeldía ni cansancio, es simplemente sinceridad.
Reconozco que hay días en los que la palabra no quiere ser domada, en los que la tinta se queda quieta, como un gatito que prefiere dormir a mis pies antes que seguirme. No quiero escribir porque hoy las palabras no me buscan. Se quedaron lejos, jugando en otra orilla, y yo no tengo fuerzas para ir tras ellas. No tengo ánimo.
Hoy no quiero escribir porque mi interior está en silencio. Mis palabras y mis risas se fueron de viaje en una maleta. Quizás este “no quiero” es también una forma de escucha. Una pausa que me recuerda que no soy una máquina de producir sentido, sino un cuerpo vivo que respira, siente, se detiene, se rehúsa, se permite. Porque incluso cuando no escribo, algo en mí sigue escribiéndose. Un pensamiento que madura, una emoción que se acomoda, una verdad que se asoma sin prisa, un recuerdo que se instala para quedarse. Hoy no quiero escribir, y en eso hay una pequeña libertad que solo abre un espacio para que yo respire sin tener que nombrar nada. A veces la vida me pide pausa y silencio. Pide que me quede quieta, como una hoja que no cae ni se mueve, solo espera el viento adecuado. Hoy no quiero escribir. Y está bien. Mañana, si llega la palabra, la recibiré. Si no, también.
Feliz día para todos.

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