DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 16 de enero 2026
Ayer celebramos el Día del Maestro, y hoy la hormiga desea rendirles homenaje. Ustedes preguntarán por qué no lo hice ayer. Sencillamente porque ayer había demasiados homenajes y hoy quizás estarán olvidados. Así que hoy es mi homenaje a “nosotros”, pues he sido maestra de niños por muchos años. Mis alumnos fueron de kínder, preparatorio, primero, segundo y tercer grado, en mi propia escuela llamada Santa Inés. Y me siento bendecida por haber enseñado a mis hijos, mis nietos, hijos de amigos y niños que hoy son figuras valiosas en nuestra ciudad, y en el país, a todos ellos, les doy mi bendición por haberme permitido trasmitirles conocimientos.
Ayer fue el día del Maestro, y el tiempo se detuvo un instante para inclinarse ante quienes, con voz serena y mirada brillante, encienden la lámpara del saber en medio de la niebla.
Ser maestro no es solo enseñar a leer o a contar. Es abrir ventanas en el alma, es señalar el horizonte y decir: “allí también puedes llegar”. Es acompañar sin invadir, guiar sin imponer, sembrar sin exigir cosecha. El maestro no entrega respuestas: cultiva preguntas. No impone caminos: ofrece brújulas.
En cada gesto, en cada palabra, en cada silencio, el maestro deja huellas invisibles que el tiempo no borra. Porque educar no es llenar un recipiente, sino encender un fuego. Y ese fuego; de curiosidad, de dignidad, de pensamiento; arde más allá del aula, más allá del calendario.
El maestro es jardinero de inteligencias, escultor de esperanzas, alquimista de lo cotidiano. Su labor no se mide en exámenes ni en títulos, sino en la transformación silenciosa de una vida que aprende a mirar el mundo con otros ojos. Ayer y siempre, celebramos a quienes, aún en la adversidad, siguen creyendo en la ternura como método, en la palabra y la escucha como semilla de cambio. A quienes saben que cada niño es un universo en expansión, y cada día, una oportunidad para tocar el infinito.
Gracias, maestros, por ser faro en la tormenta, raíz en el viento, y puente entre lo que somos y lo que podemos llegar a ser. Gracias a mis alumnos, por haberme permitido ser su maestra. Dios los bendiga.
Feliz día para todos.
NOTA: Las fotos son de aquella época, en nuestras fiestecitas de celebración, en Carnaval, en el día del Maestro, en el día de la Escuela Santa Inés (el día de Santa Inés el 21 de enero), las despedidas del curso, en fin. Eran buenos momentos. En una de esas fotos me veo también.

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