DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 22 de octubre 2025.
Lista ya para salir a hacer mi caminata diaria, mis manos se detuvieron en una flor que nació en una planta que tengo en la terraza.
La acaricié, y me pregunté:
¿Qué gestos hacen mis manos, sin que yo los piense?¿ Qué historias guardan de mi vida?
Creo que mis manos saben cosas que mi memoria olvida. Saben como se sostiene el libro donde enseñé a leer a mis hijos y a muchos niños cuando fui maestra. Saben como acomodar una cobija para arropar a alguien que tiene frío.
Saben sostener un biberón para alimentar a un bebé. Saben partir el pan en la mesa familiar. Saben poner las arepas en el budare y darles la vuelta cuando sea necesario. Saben envolver y amarrar las hallacas. Saben curar heridas y acariciar los chichones para rebajarlos.
También saben secar lagrimas. Y saben coser la ropa y remendar los corazones rotos
Y han sabido acariciar con ternura a la persona amada.
También saben escribir cuentos e historias, y llenar cuadernos de hermosos poemas de enamorados. Mis manos no preguntan, actúan. Guardando su ritmo, con el pulso del amor y el cariño que sale del propio corazón.
Yo misma me asombro al reconocerme en mis manos. No por lo que hacen, sino por lo que sostienen sin alardear: la paciencia, el cuidado, la ternura, la delicadeza y la sensibilidad para el afecto, la promesa de seguir siendo como son.
Porque ellas son, como yo quiero que sean. Manos hacendosas, laboriosas, curiosas y traviesas.Manos con corazón.
Feliz día para toda mi familia y amigos.

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