DIARIO DE UNA HORMIGA


Hoy es 26 de noviembre 2025
Hoy amanecí con el recuerdo latente de mi papá, Jesús Arrabal. Le recuerdo siempre porque él hizo que mi niñez se llenara de bonitos recuerdos que siguen allí en mi cerebro y en mi corazón.
Sentada en mi terraza, pensando, y mirando al cielo, como va adquiriendo los colores del amanecer, los recuerdos llenan mi mente, ayer cumplió 39 años de su partida al reino celestial y hoy cumpliría 114 años de edad.
Obviamente, igualmente no estaría con nosotros, pero igual lo recuerdo y escribo este diario.
Hoy cumpliría años aquel que me dio la vida, y aunque su cuerpo ya no habita este mundo, su presencia sigue latiendo en mí. Soy su reflejo, su rostro repetido, como si la herencia genética fuera también un puente invisible hacia su memoria.
El amor filial es un río que no se seca: nace en la ternura de un padre y se prolonga en los gestos, en las palabras que aún resuenan, en la forma de mirar el mundo, en sus valores.
Lo que heredamos de nuestros padres no son solo rasgos físicos, sino también la manera de amar, de sostener, de caminar con dignidad.
Así, cada recuerdo suyo es semilla que florece en mí.
Y aunque el tiempo lo haya llevado, su legado permanece: soy testimonio de su existencia, continuidad de su amor, eco de su voz. En mí vive, y en cada latido suyo que me habita, celebro no solo su cumpleaños, sino la eternidad de lo que nunca muere: el vínculo entre padre e hija.
Hoy, nuevamente, pienso en mi padre, en mi papá. Y me miro en el espejo y puedo ver su rostro, porque mi rostro es el mismo de él, el que me legó. Y así una vez más, me siento muy orgullosa de ser igual a él, y de haber recibido una herencia que perdurará por siempre a través de mí, y que yo dejaré también a mis hijos.
Feliz cumpleaños papá.
Feliz día para mi familia y amigos.





EL DIARIO DE UNA HORMIGA, es propiedad de María Inés Arrabal y está debidamente registrado.

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