DIARIO DE UNA HORMIGA 


Hoy es 6 de noviembre 2025
Tuve la genial idea de despertar a las tres de la mañana, no sé para qué. Lo cierto es que aproveché la falta de sueño, para ponerme a leer un poco. A las cinco me levanté y me fui derecho a mi terraza de pensar y allí le di el “desayuno” a mis plantas, que agradecidas se bebieron toda el agua.
Luego, ya lista, a las seis, me dispuse a salir a dar mi caminata deportiva, y tuve una grata experiencia, que quiero compartir con ustedes.
Mientras caminaba, vi pasar a un hombre en moto. Cada vez que se cruzaba con un caminante, tocaba la corneta de la moto, alzaba el brazo en nuestra dirección y regalaba bendiciones como quien lanza semillas al viento.
No pedía nada a cambio, ni siquiera una mirada. Solo dejaba palabras buenas flotando en el aire, como si supiera que el mundo necesita más luz que ruido.
Pensé entonces que bendecir no es un acto religioso, sino humano. Es elegir la bondad como lenguaje, la esperanza como gesto. Es entender que cada palabra tiene peso, y que las que nacen del amor no caen: se elevan. En cambio, cuando se dicen malas palabras, o se maldice, es como lanzar piedras al techo propio.
Todas ellas caen sobre nosotros, causando mucho daño.
Ser positivo no es ignorar lo difícil, sino abrazar lo posible. Es hablar sin veneno, actuar sin rencor, y confiar en que todo lo hecho con amor encuentra su camino, aunque nadie lo vea.
Hoy aprendí que bendecir es también caminar con respeto, mirar con ternura, y callar cuando el silencio es más noble que la queja. Porque quien bendice, aunque sea con una sola palabra, ya está cambiando el mundo.
Feliz día para toda mi familia y amigos.

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