DIARIO DE UNA HORMIGA



Hoy es 20 de noviembre 2025
Amanecí muy pensativa hoy. Y me gustaría meditar sobre un tema que ha invadido mis cavilaciones.
A veces nos sentimos bajos de ánimo, sin saber las causas reales de esa sensación interior.Y lo que necesitamos es poder reconfortarnos de alguna manera.
Tal vez necesitamos hablar o ver a alguien, o escuchar una voz querida, ¿Qué puedo decir? Creo que la palabra reconfortar, viene muy bien en estos casos.
Reflexionando sobre eso, creo que reconfortar no es borrar el dolor, sino recordarle a alguien que no está solo en su camino diario. Tenemos necesidad de consuelo cuando los problemas, el estrés diario, las situaciones inesperadas, el peso de la vida pues, se vuelve demasiado grande: puede ser la soledad que se prolonga, o la incertidumbre que no ofrece respuestas, tal vez el cansancio que no se desaparece con el sueño, o el extrañar a alguien muy querido.
Y el consuelo es una forma de recordar que la vida no se sostiene solo en la fuerza propia. Es universal: todos, en algún momento, necesitamos ser sostenidos por algo o alguien que nos devuelva la calma perdida.
Reconfortar es ofrecer un espacio donde el dolor no se niega, se reconoce valientemente, pero tampoco le permitimos vencer. Y ser reconfortado es aceptar que el cariño o la palabra de otro puede ser el puente que nos conduce hacia la serenidad que uno mismo no logra conseguir.
Pero también es íntimo: para ti puede ser la voz de alguien que te nombra sin prisa, y con cariño.
O la mano que se posa en tu hombro, o el simple hecho de que alguien te escuche sin querer corregirte. El consuelo no siempre necesita ser explicado, a veces basta con la presencia que confirma que no estás solo en tu tristeza, en tu mal momento.
Y que solamente un abrazo, una palabra, un mensaje o una llamada, pueden reconfortar de tal manera, que tu día cambie, que tu risa sea más cantarina, y tus ojos puedan iluminarse nuevamente. Feliz día para toda mi familia y amigos.

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