DIARIO DE UNA HORMIGA.
Hoy es 15 de julio de 2025.
Hoy se me ocurrió pensar, que, si yo fuera hormiga, verdaderamente una hormiga, tal vez pudiera soñar como un ser humano.
Cómo si la hormiga soñara en secreto con algo imposible, algo maravillosamente humano.
Hoy la hormiga se sorprendió deseando alas.
No para volar lejos, no para escapar, sino para entender cómo se siente el viento cuando acaricia desde arriba.
Soy
hormiga, sí, hija del suelo, amante del orden y del trabajo, pero a
veces, mientras arrastro migas más grandes que mi cuerpo, me invade una
pregunta:
*"¿Y si pudiera sentir como ellos? ¿Y si pudiera ser más?"*
No
quiero abandonar mi forma; quiero imaginar otra. Caminar entre
emociones, tropezar con sentimientos, pintar con palabras algo que no sé
nombrar.
A veces, el deseo no es fuga, es expansión.
Y
aunque mis patas sigan trazando caminos en la tierra, mi corazón —tan
pequeño como una semilla de amapola— se atreve a soñar con la
posibilidad de sentir lo imposible.
Porque incluso en lo diminuto, cabe un universo de anhelos.
Y
es así, como la pequeña hormiga, dibujó en su imaginación, unos locos
deseos. Luego se cobijó bajo la frescura de las hojas del limonero, y se
quedó mirando al cielo, a las nubes, y se quedó pensativa. Y en su
corazón decía: no necesito alas para volar al cielo, ni para sentir la
brisa en mi cara, ni para cambiar mi vida. Soy feliz siendo quien soy.
Soy feliz con lo que Dios ha hecho de mi. Soy dueña de mi vida y de mis
actos. Soy dueña del jardín del mundo, de la lluvia, de las flores, del
agua del manantial y de la aurora mañanera. Soy feliz siendo quien soy .
Feliz día para toda mi familia y amigos.
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