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DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 26 de febrero 2026
Cuando despierto filosófica, ni yo misma me aguanto. Empiezo a pensar tantas cosas, que mi cerebro parece que hierve. Hoy se me ocurrió pensar en lo que algunos llaman “la brecha generacional”.
Sinceramente, no creo que sea realmente “una brecha”, sino más bien una especie de puente invisible que une las manos de quienes vinieron antes que yo con las mías.
No está hecho de piedra ni de hierro, sino de palabras, gestos y silencios que me fueron transmitidos como semillas en el viento. Mis padres colocaron una parte de ese puente y unos hilos.
Y antes que ellos, sus mayores les entregaron sus relatos, sus errores y sus aciertos, sus guerras. Todos esos regalos me fueron llegando a mi y a mis hermanas como si recibiéramos una melodía antigua, para cantarla con nuestras voces más nuevas.
Puedo darme cuenta que ese puente generacional no es rígido: se mueve con el tiempo, se adapta a la corriente. A veces parece frágil, otras veces es firme como raíz. Pero siempre me recuerda que no camino sola, que mi historia es un tejido compartido.
En algunos años, también mis hijos caminaran ese puente, para transmitir a sus hijos, mis nietos, la herencia de mis vivencias y las de los que estuvieron antes que yo.
Hoy acepto que soy heredera y, al mismo tiempo, sembradora. Que lo que hoy digo y hago será la tabla que sostenga a quienes vienen después de mi y a los que aún no han nacido.
El puente entre generaciones es, en verdad, un acto de confianza: porque la memoria puede ser luz y el futuro puede ser abrazo. Yo caminaré este puente y un día, otros pasarán por ese mismo puente y encontrarán mi huella.
Respiro hondo y pienso:
¿Qué huella quiero dejar hoy para quienes vendrán después?
Feliz día para todos.
🐜🐜🐜
🐜Puede ser una imagen de una o varias personas, personas sonriendo, anteojos y joyas

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