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DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 9 de enero 2026
Me levanto antes de tiempo, sencillamente porque en la calle comenzó a ladrar un perro, me despertó y ya no logré dormir más. Por lo tanto me levanté y me fui a mi terraza de observación, para ver cómo iba amaneciendo y aparecían las nubes.
Algunas todavía rosadas del amanecer y otras ya blanqueando el cielo. Las vi, y pensé que las primeras nubes aparecen como una señal de cambio en el cielo. No son aún densas ni oscuras, pero anuncian que el día no es estático, que todo se mueve, que todo cambiará.
Al mirarlas, uno va percibiendo los cambios: el paso de la claridad absoluta hacia una forma más compleja del paisaje.
Esas nubes tempranas nos recuerdan que la vida también se transforma poco a poco en variaciones. No todo es luz plena ni sombra total; existe un espacio intermedio donde se aprende a observar con calma.
En esas nubes se reconoce la fragilidad del instante y la certeza de que nada permanece igual. Si dejas tu vista fija en una nube, te darás cuenta la rapidez con que va cambiando de forma, si te descuidas no podrás ver la primera nube.
Contemplar las primeras nubes es aceptar que el mundo está en constante movimiento, y que nosotros también somos parte de esa dinámica: cambiamos, nos desplazamos, nos renovamos. No siempre somos iguales.
Las primeras nubes enseñan que la vida es un horizonte en construcción, un lienzo aún en blanco, sin pintar. Como si dijéramos, una historia sin escribir. Una invitación a mirar más allá de lo inmediato, a reconocer que incluso la sombra suave de una nube es parte de la luz que envuelve el día, y esas primeras nubes, se deslizan como los pensamientos nuestros que apenas despiertan al amanecer.Y no olviden que las primeras nubes nos enseñan a aceptar lo nuevo.
Feliz día para toda mi familia y amigos. Y recuerden que no todo es blanco o negro. Hay colores intermedios.
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🐜Puede ser una imagen de nube

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