DIARIO DE UNA HORMIGA.
Hoy es 29 de agosto 2025
Desperté
asustada. Tuve un mal sueño. Uno de esos en los que estás viviendo algo
que te produce tanto temor, que no sabes si estás despierta o soñando
todavía. No hubo gallos que me despertarán,solo temor. Me levanté con
prisa y me refugié en mi terraza para pensar. Me di cuenta que el temor
no siempre grita. A veces se posa suave, como brisa en la espalda, o
como sombra furtiva que se queda agazapada. El temor habita en los
pliegues del pensamiento, en el balbuceo de lo que está por decirse. No
es enemigo, aunque lastime. Es más bien como una señal. Es umbral.
Superar
el temor no es vencerlo. Es simplemente mirarlo sin huir. Es sentarse
junto a lo que nos asusta y preguntar:¿Qué me vienes a mostrar? Yo
reconoceré que estoy temblando, pero no me voy a quebrar. Y así mi
cuerpo, como en un sueño breve , decide no retroceder. Los pies se
apoyan con firmeza, la voz aunque temblorosa, se pronuncia. Y de esa
manera, el temor pierde su forma. Ya no es un monstruo. Yo soy la
maestra, la vencedora. Porque cada miedo enfrentado va a dejar siempre
una huella, pero nunca igual a otra. Siempre distinta: una grieta por
dónde entra la luz. Una cicatriz que ya no duele. Una historia que puede
ser contada sin avergonzarme. Para enseñarme que el coraje, no es
ausencia de miedo, sino la voluntad de caminar a su lado, de dejarle
espacio, pero siempre demostrando que la que manda soy yo y que su fuego
nunca me va a consumir.
Feliz día para toda mi familia querida y mis amigos.

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