DIARIO DE UNA HORMIGA.
Hoy es 9 de septiembre 2025.
Hoy amanecí con los recuerdos alborotados en el corazón. Hoy mi hijo está cumpliendo años. Y vienen a mi mente las imágenes de aquel bebé recién nacido, que llegó a mis brazos una tarde de septiembre, después de un alumbramiento tan rápido en el momento culminante que un señor italiano que estaba en los pasillos dijo que no le di tiempo a encender su cigarrillo. Esa ha sido siempre la anécdota familiar de aquel momento mágico. Y hoy, miro a mi hijo hecho todo un padre de familia de cuatro hijos y lo veo y no sé si veo el futuro o el recuerdo. Le escucho reír y es en su risa que siento el timbre de la voz de alguien que amé antes que él existiera, su manera de hablar, su cabello gris, su contextura, sus gustos. Es como una página arrancada del libro de su padre. No es solo parecido, es resonancia. Cómo si la sangre llevara consigo no solo la forma, sino también el gesto, la pausa, la intención. Lo veo caminar , y en su andar hay algo que se filtra en mi pensamiento: una mezcla de lo que fue en sus primeros años y lo que será en sus años venideros, cuando quizás yo ya no esté para verlo. Amar a los hijos, es amar dos veces: al ser que ha crecido dentro de ti y al que lo antecede en silencio, como raíz que no se ve, pero que sostiene. Y en ese amor, tan vasto y tan íntimo, descubro que la semejanza no es repetición, sino homenaje al amor de dos personas que le dieron la vida. Amo a mis hijos.
Feliz día para toda mi familia y amigos.
En la foto mi hijo con su primer hijo Alejandro, hace un montón de años.

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