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DIARIO DE UNA HORMIGA

Hoy es 1 de octubre 2025.
Anoche , escuchaba las noticias de los cientos de venezolanos que han emigrado a España y otros países, y me invadieron los recuerdos de hace muchos años. Cuando mis padres, mi hermana y yo, emigramos desde allá, a este país Venezuela, que nos recibió con los brazos abiertos. Y aunque yo era muy pequeña, apenas de dos años, y no pueda recordar mucho, si puedo imaginar aquellos días para escribir hoy aquí:
Una niña muy pequeña observa el mar desde la cubierta del barco, con los ojos muy abiertos, como si el horizonte pudiera explicarle algo. No sabe del todo por qué han dejado atrás su casa. Sus amiguitos, la voz de la abuela materna Angeles, que huele a sopa y a cuentos. Pero siente, con la intensidad que los niños conocen, que algo se rompe y algo empieza. El barco avanza lento, como si también dudara. Se llama "El Conde Arjelejos", y va rumbo a Venezuela. Ese nombre es una palabra nueva, como un libro sin leer. Sus padres le han dicho que allí habrá sol, trabajo, futuro. Pero la niña no busca futuro, busca su muñeca olvidada, el parque de siempre, la esquina donde jugaba a la comba con su hermana y sus amiguitos. Su hermana mayor duerme en la litera, ajena al vértigo del cambio. Y ella. despierta, guarda en silencio una tristeza que no sabe nombrar. Es tan pequeña. Lo que siente no es nostalgia, porque aún no sabe lo que eso significa. Es más bien como una punzada en su pequeño corazón. El mar, que le parece tan enorme, con su vaivén , la consuela y adormece, y ella , cuando nadie la ve, se aprieta el corazón con las manos para que no se le caiga. En su inocencia, ella piensa, que el corazón también tiene maletas, y en las suyas ella lleva la voz de la abuelita y las tías Ángeles y Celia cantando bajito, el olor del pan recién hecho, el sonido de las olas que no volverá a oír desde aquel lado del mundo. Lleva también el miedo de no entender el idioma de los otros niños, de no saber si en aquel país también se salta a la cuerda o se juega a las escondidas. Sus padres hablan de esperanza, de oportunidades, de empezar de nuevo después de aquella época de la post guerra civil española. Pero ella lo que entiende es que el cielo cambia de color. Que el aire huele distinto, que su cama ya no es la misma. Y en la noche, cuando el barco parece flotar entre estrellas, la niña se pregunta porqué los ojos de todos están llenos de despedidas y los bolsillos llenos de preguntas. Y la de ella es, si ¿ algún día cuando sea grande, podrá volver a ese rincón del alma dónde todo comenzó?
Este diario de hoy está dedicado a todos aquellos que como mi familia y yo, tuvimos que dejar nuestra patria para que otra patria nueva nos adoptara. He crecido en este país, aquí he vivido, me he enamorado,, me casé, tuve mis hijos y nietos. Y puedo decir con el corazón en la mano, y los recuerdos a flor de piel, que ésta, también es mi patria. Feliz día para toda mi querida familia y amigos. NOTA: los nombres son verdaderos, incluso el del barco. La foto es del Barco El conde de Arjelejos, tomada de la web.
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