DIARIO DE UNA HORMIGA.
Hoy es 11 de octubre 2025.
Anoche, antes de dormir, se me ocurrió ponerme a coser un poco, para buscar el sueño. Y mientras lo hacía, empecé a pensar en que algo que parece tan cotidiano; como coser a mano; pueda forjar en nosotros, unas importantes cualidades.
Coser a mano es aprender a mirar despacio. Cada puntada que damos nos enseña algo: la paciencia de repetir sin cansarnos, la precisión de la aguja al entrar y salir sin herir, la disciplina de volver a repetir, aunque no se vea el resultado inmediato. Porque la tela no se queja. Acepta el error, y permite el intento para corregirlo.
Es como nosotros, cuando aprendemos a leer, a vivir, a confiar. Coser a mano es una forma de pensar con las manos, de hablar sin palabras, de cuidar sin ruido. Coser a mano, activa nuestra paciencia y se cultiva en el silencio., cuando el hilo se enreda y hay que desenredarlo poco a poco.
Es una pedagogía del detalle, una complicidad con el tiempo lento. Volver cada día al mismo rincón y encontrar algo nuevo.
Así que cada vez que me siente a coser, recordaré que no todo lo que vale se hace rapido. Que lo invisible, como el hilo por dentro, sostiene lo visible.
Respiro con un suspiro.
Hago la siguiente puntada.
Y en cada gesto, aprendo una forma de equilibrar la paciencia, con la disciplina , hasta hacerlo bien.
Feliz dia para mi familia y amigos.

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