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DIARIO DE UNA HORMIGA                                                              

Hoy es 8 de enero 2025
Abro los ojos al nuevo día, y me asomo a la terraza a ver la alborada. A esperar que aparezcan los primeros colores del cielo anunciando el despertar. Entonces se me viene a la mente una idea. Y es que el día va apareciendo poco a poco. No entra como una flecha veloz que se pierde en la inmensidad. Al contrario, más bien retorna. Podría compararse en todo caso con un boomerang, que retorna y se pliega sobre sí mismo. El día retorna para recordarnos que lo vivido no desaparece, sino que se transforma en un nuevo comienzo. La mañana no es distinta de la tarde, ni la noche ajena al amanecer: todas son fases de un mismo ritmo que se repite, con variaciones de las que apenas nos damos cuenta. Se pudiera decir que el tiempo, no es una línea recta, sino más bien, es un círculo. Y ese tiempo circular nos enseña que no hay un final absoluto, sino un regreso constante. Cada jornada es una repetición con matices, una oportunidad de reconocer lo que ya estuvo y lo que vuelve con otra forma. En ese retorno, la existencia se hace memoria y promesa a la vez.
Aceptar el ciclo es aceptar que la vida no se mide en líneas rectas, sino en giros que nos devuelven, cada día,  a lo esencial: la respiración, las acciones, las palabras compartidas. Lo que creemos perdido regresa, lo que creemos nuevo ya estaba germinando en el pensamiento. Así, el tiempo no nos arrastra hacia un destino fijo, sino que nos invita a girar, a reconocer la continuidad que sostiene nuestra experiencia. Que todo se repite en los ciclos de la vida. Quizás con nuevas envolturas, pero lo interno sigue igual.
Feliz día para todos. Disfrutemos nuestros ciclos de la vida y saquemos provecho de lo que antes dejamos pasar.

🐜🐜🐜🐜 Puede ser una imagen de nube

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