DIARIO DE UNA HORMIGA.
Hoy es 9 de agosto 2025.
Hoy al despertar, recordé la agradable sensación que me produjo un gesto amable que me dirigió una persona desconocida ayer. Me levanté indecisa, sin saber si tenía ganas de levantarme o de quedarme un ratito más en la cama, pensando sobre eso. Al fin, decidí levantarme, para aprovechar de disfrutar de ese amanecer rojizo, que a veces nos regala el buen Señor. Así que me fui a mi sitio de pensar, a mi terraza. Y me senté entre mis plantitas, mis pequeños bonsais, mi hamaca y mis ideas.Hay días, en que el alma sabe cómo pedir auxilio sin que uno abra la boca, y lo bonito que es darse cuenta, que a pesar de ese silencio, hay alguien que nos escucha. Son palabras, con el silencio, con la intuición que brota de la sencillez de un ser humano. Puede ser un gesto leve e invisible. Alguien que te ofrece un café sin anunciarlo, la mano de alguien que te roza la espalda como diciendo "aquí estoy yo". Una mirada cariñosa que no necesita explicaciones y que se brinda sin motivo. Son gestos que no pedimos, pero que de repente y sin aviso, nos llegan. Como si este mundo hubiese susurrado tu nombre al oído de quién te brinda ese gesto.Y en ese instante, de tú recibirlo, tu mundo se hizo más bello y habitable. Salió el sol dentro de ti, desaparecieron los nubarrones y la niebla se alejó. Esos gestos no se anuncian. Vienen solos y de repente, como cuando la lluvia te alcanza en medio de la calle y tú ese día no llevaste el paraguas.Ayer por la mañana, fui a sacar unas copias y perdí mi carpeta. Se cayó de debajo de mi brazo y no me di cuenta. Pero el gesto amable de un desconocido, me iluminó el momento, cuando la encontró y amablemente, con una sonrisa, me la entregó. Agradecida, le sonreí también, al tiempo que musitaba un "muchas gracias".
Esos son los gestos que hacen que uno piense que siempre hay alguien cerca de ti, dispuesto a darte un instante de alegría, con un gesto amable, con una ayuda, con un detalle que no esperabas, pero que sirvió para hacerte sonreir. Es tan fácil hacerlo y decir gracias. En estos días me he fijado mucho en que la gente va por la calle, todos van serios, es difícil encontrar a alguien con la sonrisa en el rostro. Si yo les dijera que al sonreír, su día va a ser mucho mejor, ¿me harían caso? No lo sé. Pero si puedo decir desde aquí, en este hormiguero de ideas, que prueben a sonreir más a menudo, para que vean que su día será más feliz. Además, que reír, alarga la vida y nos hace ver y sentir más jóvenes, al ocultar las arruguitas.Feliz día para toda mi querida familia y amigos.

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