DIARIO DE UNA HORMIGA



Hoy es 29 de octubre 2025
A veces al despertar, antes de que salga el sol, pienso que quizás hay un sitio que me espera, aunque no sé su nombre ni su forma. Pero lo presiento. Y cuando el ruido se apaga, siento que estoy cerca. Hoy he pensado en ese lugar que me hace falta, aunque no sepa dónde está. No lo he visto nunca, pero lo imagino a veces cuando cierro los ojos y se hace el silencio. No tiene nombre ni dirección, pero me llama.
Como si supiera que lo estoy buscando.
No es un sitio al que se llegue con mapas. Es más bien un estado del alma. Un rincón donde no tengo que explicarme, donde no hay prisa ni juicio. Solo yo, respirando sin miedo. A veces creo que me acerco cuando dejo de correr detrás de todo.
Cuando me permito estar cansada, o cuando sonrío sin razón. Hasta en los momentos en que puedo escuchar la música que me gusta, sin ser juzgada.
Cuando puedo suspirar, sin esconderme, dejando correr mis sentimientos. En esos momentos, siento que ese lugar no está tan lejos. Que quizás no tengo que encontrarlo, sino recordarlo. Ese lugar no tiene nombre, pero tiene forma en mi cuerpo: es la calma que me visita sin aviso, la ternura que me envuelve cuando me siento perdida y, sin embargo, no me asusto.
¿ O será el miedo, de contar los días que quedan?
Quizás no sea un destino, sino una forma de ser y estar. Un modo de habitarme, sin juzgarme yo misma. De reconocerme frente al espejo. De descansar, por fin, en mí. De sosegar mi espíritu y mis deseos. De saber esperar el momento.
Reconozco que soy ansiosa.
Y aunque no lo vea, aunque no lo toque, cada paso que doy con honestidad me acerca a ese lugar. Porque a veces, el viaje no es para llegar, sino para recordar que ya estoy en camino.
Hoy no llegué, pero caminé un poco más cerca. Y eso ya me basta.
Feliz día para mi familia y amigos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario