DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 14 de diciembre 2025
Sentada en la terraza, viendo el amanecer, me doy cuenta como el cielo va cambiando sus tonalidades, del oscuro, pasa al gris, luego se pone rojizo y poco a poco se va aclarando, hasta entregarnos el día a cielo abierto.
Eso me hace pensar que todo cambia en esta vida. El cambio es la única certeza que nos acompaña desde que abrimos los ojos al mundo. Todo se transforma: los cuerpos que crecen y se desgastan, las amistades que se acercan y se alejan, las ciudades que se reinventan sobre sus ruinas.
A veces lo notamos en lo grande, en los giros que marcan un antes y un después; otras, apenas en lo pequeño, en un gesto que ya no repetimos, en una palabra que se nos escapa, en una comida que dejamos de probar.
El cambio nos quita algo, sí, pero también nos trae algo nuevo. Nos quita seguridades, nos arranca hábitos, nos obliga a soltar.
Y en ese mismo acto nos regala memoria, aprendizaje, nuevas formas de mirar. Nos recuerda que nada es fijo, que la vida no es un objeto que se conserva intacto, sino un río que fluye en un nuevo cauce cada día.
Quizás lo más difícil sea aceptar que no podemos detenerlo. Que nuestra tarea no es aferrarnos a lo que se va, sino aprender a caminar con lo que llega. El cambio nos deja cicatrices, pero también nos abre caminos.
Nos enseña que cada pérdida guarda una semilla de comienzo, y que cada comienzo lleva consigo la sombra de lo que dejamos atrás.
Al final, el cambio es la manera que tiene la vida de recordarnos que estamos vivos. Que no somos estatuas, sino viajeros. Y que lo único constante. es esa danza entre lo que se va y lo que viene, entre lo que fuimos y lo que estamos siendo.
Feliz día para todos.

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