DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 27 de enero 2026
Hoy me levanté indecisa y me voy a mi terraza de pensar. Tengo que tomar una decisión: ¿salgo a caminar o hago bicicleta estática en la terraza? Es que es muy temprano, está muy oscuro y así no me gusta salir.Me provoca salir, pero cuando aclara, es casi a las 6.40 y entonces me encuentro el tráfico diario y debo estar toreando autos y motos, es una verdadera locura.
Esto de tomar decisiones es algo serio, porque hay momentos en que la vida no grita, sino que te habla bajito al oído y te hace dudar. Son esos instantes en los que una elección se asoma, discreta, y nos mira de frente.
No siempre se presenta como un dilema grandioso; a veces es apenas algo baladí, o una palabra que se dice o se guarda, un sí que compromete o un no que libera.
Decidir no es solo elegir entre caminos, sino asumir la consecuencia de andar por uno de ellos. Cada decisión es como una semilla: algunas germinan en días, otras en años. Pero todas, sin excepción, echan raíces.
Por eso, decidir con conciencia es un acto de respeto hacia el futuro que aún no conocemos, pero que inevitablemente llegará.
No se trata de acertar siempre. Nadie lo hace. Se trata de estar presentes, de no delegar en la prisa lo que merece hacerse con pausa. De no ceder al ruido cuando lo que se necesita es silencio.
La buena decisión no es la que garantiza el éxito, sino la que nace del discernimiento, de la escucha interior, de la honestidad con uno mismo. Y si alguna vez erramos —porque errar es humano y necesario—, que el error no sea por descuido, sino por haber apostado con el corazón despierto.
Porque incluso en la equivocación, hay aprendizaje, si hubo intención noble.
Saber decidir es, en el fondo, saber vivir.
Feliz día para todos.

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