DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 26 de agosto 2025.
Anoche
me estaba quedando dormida más temprano de lo habitual. Así que me puse
a pensar en material para escribir en el Diario de hoy. Entonces me dí
cuenta que a veces vivimos una vida extraña, casi superficial, dónde no
valoramos lo simple de la vida. Debo decir que me quedé dormida con ese
pensamiento. Así que está mañana al despertar, caminé despacio hacia mi
sitio de pensar, en la terraza, dispuesta a desenredar mi idea. Vivimos
en una época que solo valora lo extraordinario, lo que brilla, lo que
destaca, lo que impone. Y sucede que a veces, en esa búsqueda de lo
excepcional, olvidamos ver lo esencial, que es lo más sencillo. Se puede
pensar que lo simple es sinónimo de pobre o superficial. Pero no es
cierto. Lo simple es aquello que no necesita adornos para tener valor,
porque es valioso por sí mismo. Un gesto amable, una conversación
sincera, hasta el acto de respirar con conciencia, son cosas simples que
no llaman la atención, pero que sostienen la vida. Deberíamos mirar con
profundidad lo que parece cotidiano, porque a veces en esa cotidianidad
ocurren verdaderos milagros y no los valoramos por su simpleza. En
nuestra época de estudiantes, cuando estudiamos filosofía aprendimos que
Sócrates hablaba de conocerse a si mismo. Pues ese conocimiento no se
encuentra en las grandes hazañas, sino en observar nuestra vida diaria.
Como tratamos a los demás. Valorar lo simple es reconocer que no todo lo
que brilla es lo más valioso, y que no todo lo valioso se puede
mostrar. Hay sabiduría en lo que no presume ni compite. En lo que
sencillamente es. Cuando vemos lo simple con atención, descubrimos que
ahí está lo valioso y duradero, y que no depende del reconocimiento de
otros. El verdadero crecimiento no está en acumular experiencias
extraordinarias, sino aprender a estar presentes y disfrutar de lo
ordinario, encontrando el sentido de lo que tenemos.A vivir con menos
ruido y más conciencia. Quien sabe ver lo más simple y pequeño, ya ha
empezado a comprender lo eterno.
Feliz día para toda mi querida familia y amigos.
Aquí les dejo la imágen de algo muy sim´le, encontrado en la calle, Pero aún así, si lo miran con calma, podrán apreciar su belleza. Es el fruto del Cundeamor. Así mismo, donde cunde el amor, podemos ver la belleza de la vida.
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