DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 26 de marzo 2026
Es una bonita fecha con un número capicúa 26-3-26. Y me gustaría reflexionar sobre lo que sucedió el martes.
Esa noche, el mundo decidió perder su compostura y sacudirnos un poco el polvo. En el relax del descanso, en un momento, sentí como todo se movía a mí alrededor, haciendo un extraño ruido. En el centro del ese movimiento, el miedo me llegó como un mensajero urgente y despojado de adornos, que me gritaba ”muévete y corre”.
Ese susto, que todavía reverbera en mis dedos al escribir, fue en realidad un inventario de lo esencial. En el segundo exacto de la sacudida, mi mente no buscó la tarjeta del banco, ni la cartera, ni el prestigio; buscó el aire, el abrazo y la voz de los que amo, la continuidad de mis latidos.
El miedo me reveló mi prioridad más pura: el deseo innegociable de permanecer. No soy persona cobarde pero debo confesar que esa noche sentí mucho miedo.
Quizás pensando en que estaba sola y que si pasaba algo, no volvería a ver a los que amo. Y tengo tantas cosas por hacer todavía. Ahora que el suceso quedó lejos, pienso en lo que pudo ser, y que gracias a Dios no pasó.
Si algo se hubiera roto, de ser más fuerte el vaivén de la tierra, quizás sería porque ya no tenía raíces lo suficientemente profundas para estar en mi presente. Hoy debo meditar sobre lo pasado. No debo recoger lo que el temblor no se llevó ni dejar que el polvo se asiente sobre lo que ya no me sirve.
Hoy debo sentir que quizás ese movimiento de la tierra fue un aviso. El aviso de que debo renovarme. Camino sobre un mundo que se mueve, y mi vida debo vivirla sobre ese mundo y construirla sobre materiales muy resistentes y nobles, que no se rompan al menor movimiento.
Es por eso que hoy camino dentro de la gratitud y la confianza que me da saber que mi Dios me cuida y me protege de todo mal.
Y si, a veces me sacude el alma para recordarme que estoy viva y eso es un buen motivo para agradecer. Feliz día para todos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario