DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 17 de septiembre 2025.
Una vez más me despierto antes que la claridad aparezca detrás de las caobas de la avenida. Me levanto y escucho el silencio. Y me doy cuenta que aquí el silencio no es como en otros lugares. El silencio en Puerto Cabello es como brisa salada que murmura entre las piedras del malecón al atardecer, es el eco de un barco que partió una mañana sin prometer un regreso. Es un silencio que habita entre las grietas de sus viejas casas, en las maderas de los balcones, testigos de tiempos que aún no se han ido del todo. Es un silencio pintado de azul, con el color del mar, que reposa, para escuchar los pensamientos de quienes caminan solos por la playa. Pero en mi casa, el silencio tiene presencia y cuerpo. Se sienta conmigo a la mesa cuando todos se han ido, y me mira con ojos de madre, de hija, de esposa, de abuelita, de sombra. Ese silencio flota en el hueco de las palabras que han quedado por decir,¿Quizás nos faltó tiempo? A veces es un silencio cálido y agradable como el olor del café en la mañana. Otras veces, es un silencio que pesa, como si llevara dentro todos los nombres que he pronunciado con amor, cuando en la casa eramos muchos. Pero ese silencio siempre está ahí, fiel, unido a mi espalda, esperando que yo lo reconozca, como un guardián. Custodia mis recuerdos y mis añoranzas. Es mi espacio entre los nombres queridos. El lugar entre dos poemas. Es el ámbito donde mi memoria respira , aunque a veces duela, pero que también me salva. Es el silencio, azul como el mar, donde me encuentro.
Feliz día para toda mi querida familia y amigos.

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