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DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 28 de enero 2026
Aquí estoy pensando que, a veces, suele suceder, que pasa algo en nuestra vida y decimos “que fue casualidad”, porque hay momentos o situaciones que no buscamos pero que, sin embargo, llegan.
Que no responden a un plan que teníamos en mente y que aún así, llegan. No se anuncian. A veces, lo más decisivo ocurre cuando uno no está mirando. Y ahí es cuando decimos “qué casualidad”.
Y es que el azar no avisa. Se cuela en lo cotidiano con la naturalidad de lo que no necesita explicación.
Una conversación inesperada, un retraso, una puerta que se abre sin haberla tocado. El encuentro fortuito con alguien. A eso lo llamamos casualidad.
Vivimos creyendo que todo depende de nuestra voluntad, de nuestras elecciones, de nuestra disciplina. Y sí, mucho depende de eso. Pero no todo.
Hay hilos que no tejemos, caminos que se bifurcan sin que sepamos por qué, encuentros que cambian el rumbo sin previo aviso. Y es allí donde interviene el famoso “azar”.
Aceptar la influencia del azar no es rendirse, sino comprender que la vida no es un proyecto cerrado, un guion escrito sin borrones. Es más bien un campo abierto donde lo imprevisto también tiene derecho a entrar.
Y a veces, lo que no esperábamos es lo que más necesitábamos. Así pues, mi consejo de hoy es: que caminemos con los ojos atentos, pero también con el corazón disponible. Porque lo que no planeamos puede revelarnos lo que somos.
Y lo que no buscamos puede llevarnos justo a donde debíamos estar. Y tal vez, eso sea lo mejor.
Feliz día para todos.
🐜🐜🐜
🐜Puede ser una imagen de flor y masa de agua

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