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DIARIO DE UNA HORMIGA Hoy es 28 de noviembre 2025
Ayer fue una fecha importante en el mundo, en algunos países se celebra como un día especial. En otros, ni siquiera lo recuerdan. Sin embargo, en lo profundo de nuestro corazón, es una fecha que todos deberíamos respetar y aprovechar para agradecer. Ciertamente, el último jueves del mes de noviembre de cada año,
se celebra el Día de Acción de gracias, el famoso Thanksgiving Day.
Y quiero aprovechar desde este rincón de la terraza, en medio de mis hormigas diarias, para hablar sobre ese día.
El Día de Acción de Gracias no es solo una fecha marcada en el calendario, es un recordatorio de lo esencial: la gratitud.
Agradecer es reconocer que la vida no se sostiene únicamente en nuestras fuerzas, sino en los dones y bendiciones que recibimos cada día, de parte de Dios. La gratitud nos libera del peso de la escasez y nos abre los ojos a la abundancia que ya habita en lo cotidiano: el alimento, la compañía, la oportunidad de respirar y seguir. Agradecer siempre, incluso en medio de la dificultad, es afirmar que todo tiene sentido y que cada instante es un regalo. El corazón que agradece aprende a vivir en paz, porque sabe que nada se pierde cuando todo se recibe con gratitud.Agradecer es reconocer que cada instante, cada persona y cada oportunidad son dones que no nos pertenecen por derecho, sino que nos han sido concedidos. Agradecer no significa ignorar las dificultades, sino aprender a ver en ellas una ocasión para crecer. Incluso en medio de la adversidad, el corazón agradecido encuentra motivos para elevar su mirada y confiar en que todo tiene un propósito. La gratitud nos libera del peso de la queja y nos abre a la paz, porque quien agradece aprende a vivir con plenitud.
El Día de Acción de Gracias nos invita a detenernos, a reconocer que la vida es un regalo continuo y que cada jornada merece ser celebrada. No se trata de un solo día, sino de una actitud permanente: agradecer siempre, por lo grande y lo pequeño, por lo esperado y lo inesperado. Porque en la gratitud descubrimos la verdadera riqueza: la certeza de que todo lo recibido, incluso lo más simple, es suficiente para vivir con alegría y esperanza. Y también es aprovechar para agradecer al proveedor de todo lo que tenemos, al Padre Celestial, que en Su infinita misericordia nos provee de todo lo que necesitamos. Es a ÉL, Dios Padre, a quien debemos, en actitud de reverencia, agradecer, con el corazón rendido a su Divinidad, por SU bondad, y por las infinitas bendiciones que nos regala cada día.
Señor, hoy quiero agradecerte por mi familia, mis hijos y mis nietos, por nuestra buena salud, por mis hermanas y sus familias, por mis amigos, por las personas que me quieren y a quien yo quiero, por mi casa y por todo lo que me das diariamente. Por tantas bendiciones. También quiero dar gracias Señor, por lo que no me das, o por lo que me has quitado. Todo es tuyo, Señor. Yo solamente soy tu administradora. Gracias, gracias, gracias.
feliz día para todos.
El Diario de una hormiga, está debidamente registrado y es propiedad de María Inés Arrabal.

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