DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 25 de febrero 2026
A veces, al despertar por las mañanas, siento como el deseo de quedarme un rato más en la cama, y me pregunto el por qué de esa sensación.
Comprendo ahora que mi cuerpo es como una brújula y que guarda una sabiduría silenciosa. Esos días así, de pesadez para levantarme, me está avisando de algo, sin palabras.
Y yo debo aprender a descifrar su lenguaje silencioso y lleno de inteligencia. No me habla, pero me muestra caminos, que quizás yo no he advertido: un latido acelerado me advierte que baje el ritmo, un cansancio profundo me detiene y me obliga al reposo y una calma serena me invita a disfrutar el momento.
Cada gesto, cada sensación, que siento en mi cuerpo es como una alarma invisible. El hambre me recuerda la necesidad de comer y nutrirme, el dolor me marca un límite y enciende la alarma de la sanación y me aleja de lo que puede herirme y la alegría me abre horizontes para disfrutar y me guía hacia lo que da sentido. Tampoco puedo decir que mi cuerpo sea un mapa fijo, es más bien como una voz que cambia con el tiempo y los años. Es una señal que afina mi experiencia.
Depende de mí si quiero seguir sus señales. Eso sería confiar en la vida misma. Porque estoy segura en que dentro de mi cuerpo existe una dirección más sabia que cualquier cálculo premeditado. Si aprendo a escuchar las señales de mi cuerpo, podré cuidarme mejor y caminar con más confianza cada día. Chao. Salgo a caminar .
Feliz día para todos, y a cuidarse, que gente buena como nosotros, quedan pocos.

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