DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 9 de noviembre 2025. Día del Señor.
Pienso, pienso, pienso y me doy cuenta de que a veces, algún gesto cotidiano que parece insignificante, puede transformar nuestro ánimo, y poner luz en un día gris.
Por ejemplo, preparar un buen desayuno para la familia, prestar atención a sus conversaciones, saludar con sonrisas, ayudar a los niños a preparar sus libros para la escuela.
Son pequeños gestos invisibles que construyen vínculos, que sostienen rutinas y siembran confianza .Es el silencio con que se acomoda una silla antes que llegue el niño, o la manera como se parte el pan en la mesa.
La mirada atenta a la conversación del otro. El cuaderno de la tarea del hijo, revisado con cuidado. Una reflexión entre los padres sobre cómo enseñar a los niños a reconocer y valorar lo que no se ve pero se siente.
Un niño que es respetado, aprende a respetar. Si recibe gritos y maltratos, así mismo actuará. Un niño que recibe golpes, vivirá golpeando, hasta a los animalitos.
Aprender a felicitar los logros de los hijos, en vez de solo recriminar los errores.
Así pues, no son grandes actos, sino pequeñas decisiones que se repiten, que quizás no cambien el mundo, pero si el modo como en nuestro mundo propio se respirará mejor. Y eso es suficiente. Feliz día para toda mi familia y amigos.



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