DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 2 de abril 2026
Me despierto con la sensación de que hay un silencio extraño. En estos días pareciera que hasta el silencio se vuelve sagrado.
La tierra guarda un silencio distinto, como si también ella recordara el paso humilde del Hijo de Dios hecho hombre, que aceptó el dolor para abrirnos un camino de luz.
Y es ese silencio el que parece repicar en mi corazón. El recogimiento que me embriaga al sentir esa voz interior que me hace regresar a lo esencial. A lo que permanece, a lo que late en mi corazón. Es en estos días que llamamos santos; por el recuerdo del sufrimiento de Jesús; cuando le permito a mi alma sentarse en esa última cena y recordar, sin interrupciones, la historia más grande jamás contada: la del Amor que se entrega hasta el extremo.
Mi devoción no la mido en palabras, sino en la disposición de mi espíritu para creer en esa historia. En ella aprendo a mirar la cruz no como un símbolo de derrota, sino como la puerta que se abrió para que la humanidad entera pudiera respirar esperanza.
Comprendo así lo que he sabido siempre: que cada gesto de Jesús —su mansedumbre, su entrega, su perdón— sigue siendo una invitación a vivir con más verdad, más compasión, más valentía.
El Hijo de Dios caminó entre nosotros con la sencillez de quien conoce la eternidad y, aun así, elige la fragilidad humana. Su muerte no fue un final, sino un acto de entrega absoluta, una semilla que debía caer a la tierra para que la vida renaciera multiplicada. La muerte no tuvo la última palabra.
Así, mientras el mundo sigue su ruido, en mi corazón late un susurro que nunca se apaga: es el Salvador del mundo, que vuelve a levantarse para decirme: “Estoy contigo hasta el fin de los tiempos”.
Los invito a que este tiempo santo nos encuentre con el alma abierta, con el corazón agradecido y dispuesto a ser transformado, con la mirada limpia para reconocer que el Salvador del mundo sigue caminando a nuestro lado, susurrándonos que la vida verdadera nace allí donde hay amor que se entrega.
Jesucristo es el Salvador del mundo, y yo lo invito a vivir en mi corazón por siempre.
Feliz día para todos.

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