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DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 23 de enero 2026
Me levanto algo pensativa. Estoy despierta desde las 4 a.m, y no encuentro las razones para esa falta de sueño.
Y me pregunto si tal vez, al acostarme pensé en palabras que me alteraran el sueño. Y es que no hace falta buscar grandes misterios en las estrellas para cambiar cómo nos sentimos; basta con observar las palabras que usamos al acostarnos y al despertar.
A menudo, el día se nos presenta como una carga, una lista de obligaciones que arrastramos como si fueran piedras: "tengo que hacer", "tengo que ir", "tengo que cumplir". En ese lenguaje, somos esclavos de nuestro propio tiempo. Pero existe una libertad silenciosa al cambiar el verbo. Y yo lo sé.
Sin embargo, parece que no me apliqué mis propias meditaciones. Y es que cambiar el "tengo" por el "puedo" no es un truco de magia, es abrir los ojos a la realidad. Decir "puedo mover mi cuerpo" es reconocer que tengo salud, que mis músculos responden y que el cansancio es, en realidad, una prueba de que estoy viva.
Decir "puedo trabajar" es admitir que tengo un espacio en el mundo, una función y una forma de construir mi sustento. Y esa aceptación, me lleva a la gratitud como consecuencia lógica.
La gratitud no es estar alegre todo el tiempo, sino darnos cuenta de que lo que hoy llamamos "rutina" o "pendiente", es algo que en otro momento pedimos como un deseo. Estar presente hoy es entender que las tareas no son obstáculos en el camino, sino que son el camino mismo.
Al final, la paz no llega cuando terminamos todo lo pendiente, sino cuando aceptamos que tenemos la suerte de tener un día por delante para intentarlo.
Cada día trae su propio afán y doy gracias a Dios, por estar viva para ocuparme de ese afán diario.
Feliz día para todos, con gratitud hacia Dios por darnos un día más.
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🐜Puede ser una imagen de una o varias personas, anteojos y joyas

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