
DIARIO DE UNA HORMIGA

Hoy es 7 de octubre 2025.
Anoche logré ver la luna llena. Estaba hermosa. No siempre se puede ver, por tanta contaminación atmosférica. Lo cual, es una verdadera pena.
Me fascina ver la luna, en especial cuando brilla en un cielo nocturno y despejado. Para mí, la luna es una especie de cómplice. Le hablo, le hago confidencias y a veces envío mensajes con ella. Y aunque está amaneciendo y ya mi amiga la luna ya no puede verse a esta hora, deseo hoy, dedicarle este diario.
La luna tiene secretos. Ella no habla. Sin embargo dice. Ella no grita, no obstante nos enseña. La luna no cambia nuestro mundo, más bien lo refleja. En su silencio nocturno, la luna es una carta abierta, escrita en luz y sombra. Cada una de sus fases puede convertirse en un verso, cada eclipse puede ser una pausa, cada uno de sus colores luminosos, un suspiro del universo. En la época de la luna nueva, nos recuerda que incluso en la oscuridad puede haber una promesa. Que ese vacío de luz no es ausencia, sino preparación.
Cuando comienza a crecer, en su fase creciente, nos envía un mensaje de esperanza. Nos habla de procesos lentos, de la belleza de lo por venir. Que no hay prisa en resurgir, tiene siete días para ir poco a poco. Sin miedo al tiempo.
Cuando al fin se transforma en luna llena, brilla con tal intensidad, que parece que el cielo tuviera un corazón palpitando. Nos muestra que la plenitud no es perfección, sino aceptación de un estado. Que ser completo no es estar sin grietas, sino saber iluminar su entorno, incluso con esas grietas.
Y cuando comienza a ser luna menguante, nos enseña a soltar, a dejar ir. A despedirnos con elegancia. Nos permite entender que todo lo que se va, deja espacio para lo que ha de venir.
Así pues, la luna en sus colores puede hablarnos, si sabemos escucharla:
Cuando su tono es amarillo-dorado, cuando inicia su salida, nos recuerda la calidez del sentimiento. Su blanco frio de la medianoche nos invita a meditar dentro de nosotros mismos. Y el rojo de los eclipses nos confronta con la profundidad de los sentimientos que arden en lo oculto del corazón. Y aunque la luna no tiene luz propia, nos ilumina y nos dice que no es necesario ser sol para brillar, sino reflejar lo mejor de los otros en nosotros mismos. En la noche, cuando veas la luna, observa como ella escribe poemas. Si sabes mirar, sabrás leerlos. Y si sabes leerlos, podrás vivirlos. Feliz día para toda mi familia y amigos.
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