DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 25 de agosto 2025.
¡Oh!
Me da risa la fecha. Es un número gracioso 25-8-25, se llama capicúa o
palíndromo. Vaya, para ser un número gracioso tiene unos nombres nada
bonitos, eso sí. Pero hoy quiero hablar de una palabra hermosa y muy
significativa.Y en mi cerebro dando martillazos para sacar mis ideas me
pongo a pensar en una palabra, que creo es una de las bellas de nuestro
idioma . Se trata de la palabra resiliencia. Esa palabra que tiene tanta
fuerza que aunque no grita, nos sostiene. Porque no presume de
victorias, aunque lleve cicatrices. Es la que nos da la fortaleza de
seguir aunque todos los demás nos hayan dejado de lado. Es cuando
podemos seguir adelante y reconstruirnos de la forma original, a pesar
del terremoto oculto. No nace solo por el deseo de resistir porque si,
sino por el amor profundo y la esperanza de lo que aún se puede lograr.
De florecer a pesar de que la tierra esté seca. Ser resiliente nos
permite creer que lo malo o torcido no es un error, sino una experiencia
inevitable que con voluntad puede ser superado. Es renacer, no de una
negación de si mismo; sino de la aceptación de lo que aún somos capaces
de lograr. Que permanecemos aunque todo cambie. Que somos cuando ya no
somos lo que éramos. Crear belleza en medio de la escasez. Hacer reír a
pesar de las lágrimas furtivas. Cuidar la memoria sin dejarse atrapar
por ella.
Transformarnos.
Sobrevivir.
Reconfigurar lo ya vivido.
No restaurar el pasado, sino construir lo que aún puede ser un futuro.
Cómo el junco, doblarse con los embates del viento, pero no caerse. Volver a levantarse y seguir mirando el cielo.
Feliz día para toda mi querida familia y amigos.
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