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DIARIO DE UNA HORMIGA.
 
Hoy es 21 de julio 2025.
 
Sentada en la terraza de mi casa, mientras tomo el café con leche de mi desayuno, veo el azul del cielo y la blancura de las nubes que lo abrazan. Imagino entonces, que las nubes y el cielo tienen una amistad imperecedera que los une. Y eso me llevó a reflexionar sobre la amistad.
La amistad es como un faro que aún parpadea en la niebla.

Hay encuentros que no obedecen al tiempo, sino a una suerte de destino que se escribe entre cafés tibios, libros compartidos y silencios cómplices. La amistad nace ahí, no en la cronología, sino en el instante donde dos almas reconocen en el otro la melodía que creían perdida.

Imagino una  lluvia lenta sobre una ciudad dormida. Dos figuras caminan sin paraguas, empapadas de memorias y confidencias. No es necesario hablar , porque la amistad, cuando es verdadera, no necesita palabras para mantenerse viva. Basta la presencia. Basta esa risa leve cuando el mundo parece caerse a pedazos. Basta un abrazo a tiempo, o una sonrisa sin excusa.
Quien tiene un amigo  verdadero, aunque sea uno solo, tiene un tesoro de incalculable valor.

Puedo comparar  la amistad a un árbol viejo: sus raíces profundas sostienen tormentas, sus hojas caen y vuelven a nacer. A veces está, y no la vemos; otras veces falta, pero su sombra sigue protegiendo.
 La verdadera amistad no muere: se transforma en recuerdo que ilumina los caminos, como un faro en la niebla que aún parpadea. Esa es la amistad verdadera. Nada que ver con la amistad falsa, la de labios hacia afuera y puñales escondidos.
Hoy me declaro amiga sincera de mis amigos verdaderos. Esos que nunca dan la espalda y que me respetan, y me buscan por el placer de la compañía mutua, y no por el interés o el deseo de pisar mis sentimientos .
Feliz inicio de semana para mi querida familia y todos mis amigos.❤️🌻


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