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DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 22 de febrero 2026
Me desperté contenta, pensando en la actividad donde participé ayer, junto con otros amigos poetas, como yo.
Fue un bonito día haciendo lo que me gusta. Declamar mis poemas ante otras personas. Eso siempre me emociona, porque cada poema que declamo es como vivirlo.
Me adentro en él.
Me aplaudieron y me felicitaron y eso me llenó de alegría. Pude sentir entonces que mi esfuerzo y constancia para lograr bellos poemas, ha valido la pena. Porque esa constancia es como una semilla: si la cuido cada día, aunque sea con un gesto pequeño, termina creciendo fuerte y hermosa.
Para mí, dedicar mi tiempo a escribir poemas es como regar esa semilla. Cada día la riego con estudio, aprendizaje, dedicación y constancia. Trato de aprender más sobre el tema. Practicar y escribir.
Pero no escribir por escribir. No necesito escribir mil versos por minuto ni cien poemas al día. Necesito sentir algo dentro de mí para poder escribir cada uno de mis poemas.
Darle su ritmo, su músicalidad que lo haga sonar como una melodía, y al mismo tiempo dejar en cada verso, un sentimiento que otras personas puedan sentir, al leerlo o escucharlo declamado por mí.
En mis versos hay aromas, hay colores, hay sonidos, y eso me gusta, para que otras personas lo sientan también. Que los hagan suyos. Cuando pongo todo mi esfuerzo, en lo que hago, descubro que cada intento, aunque parezca pequeño, me acerca a lo que sueño.
Cuando soy constante, aprendo que los logros no llegan de golpe, sino paso a paso. Así, la constancia me enseña paciencia, y el esfuerzo me regala fuerza. Juntos me muestran que lo importante no es correr rápido, sino caminar firme, con voluntad para hacerlo mejor, porque con fe cada día cuenta.
Feliz día para todos.
 
 Puede ser una imagen de flor

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