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DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 17 de noviembre 2025🐜🐜Hoy desperté pensando en una noticia que recibí ayer. Así pues, me levanté con prisa, para poder escribir sobre eso, antes de salir a hacer mi caminata deportiva. Aunque los lunes, pareciera que siempre hay algo que retrasa esa salida. Ayer tarde, una amiga, por medio de audio y con voz quebrantada, me comunicó que estaba recluida en un Hospital, en una unidad de cuidados intensivos. Mi amiga vive en Argentina. Eso me conmovió, pues ella es una bella persona, muy cariñosa, a pesar de que no nos conocemos personalmente, pero tenemos un trato especial a través de la web.
Esta mañana pues, pensé en mi amiga que está tan lejos, y que atraviesa un momento difícil con su enfermedad. La noticia me sobresaltó con fuerza, pero más que el dolor, me despertó la certeza de que la empatía es indispensable. No puedo curarla, no puedo cambiar lo que pasó, pero sí puedo estar presente, aunque sea con palabras, con compañía de corazón, con silencio compartido. La vida nos recuerda, a veces con dureza, que somos frágiles. La enfermedad de un amigo nos golpea como un llamado silencioso: estar presentes, aunque sea a través de un mensaje, de una llamada, de una oración. La empatía no es un gesto grandioso, es la decisión de no apartarse, de acompañar incluso cuando no sabemos qué decir. Es mirar al otro con respeto y confortarlo en medio del dolor. Más tarde, al llegar a casa, supe de otra amiga con problemas de salud, y aunque no son tan graves como los de mi amiga argentina, la comprendo, le dedico mis palabras de consuelo y apoyo y trato de confortarla con mis oraciones y afecto. Lo merece, es mi amiga. Porque la empatía es no dar la espalda. Es acercarse cuando alguien se siente vulnerable, es sostener la amistad y la familia en los días luminosos y también en los oscuros. Rechazar o ignorar a quien sufre es una forma de herida, y no quiero ser parte de ese vacío. Acercarse, en cambio, es afirmar que nadie está solo, que la amistad y la familia existen para sostenernos en lo bueno y en lo malo. La empatía es un acto simple, pero profundo: escuchar, estar, no huir.
Hoy me comprometo a estar cerca de quienes quiero, a no huir de la fragilidad, a recordarles que no están solos. Porque la vida se hace más soportable cuando alguien se queda a nuestro lado, aunque sea a través de mensajes llenos de amor, cariño y comprensión. Feliz día para mi familia y amigos.
 
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