DIARIO DE UNA HORMIGA

Hoy es 6 de diciembre 2025
Qué delicioso es dormir una noche, con profundos sueños, agradables y placenteros. Eso nos permite amanecer con los pensamientos cristalinos y con una visión agradable de lo que nos traerá el día. Sentada en mi terraza de ver el amanecer, mis pensamientos volaron hacia algunas personas que van por la vida, creyendo tener el derecho de solamente criticar lo que hacen los demás, por supuesto, sin mala intención. No obstante, probablemente no saben el daño que pueden hacer a la autoestima de las otras personas. Es por eso que cuando otros intentan imponer su voz sobre la nuestra, el silencio se convierte en un refugio. No es rendición, es elección: elegir no desgastar la vida en discusiones que nunca buscan comprender. La crítica constante revela más del que critica que del criticado; es un espejo de sus miedos, de su necesidad de control. Ante ello, la respuesta más digna es permanecer fiel a lo que somos. No se trata de convencer, sino de sostener la propia integridad. La libertad no se defiende gritando más fuerte, sino viviendo con calma lo que uno cree. Así, la paz interior se vuelve la única victoria necesaria: no dejar que la mirada ajena determine el valor de nuestra voz. Es por eso, que, cuando las voces ajenas se levantan para dictar cómo debemos ser, la vida nos ofrece una elección: seguir en la discusión o permanecer en la calma. La crítica constante no define nuestra esencia, solo revela la inquietud de quienes la emiten. La verdadera fuerza está en sostener la coherencia de lo que somos, sin necesidad de gritar ni justificar. La paz interior se convierte en el único argumento que no puede ser refutado. Por lo tanto, hay que saber distinguir lo útil de lo inútil: aceptar la crítica que construye, soltar la que solo busca herir. Por lo tanto sé tú mismo, recuerda un viejo refrán que dice “a palabras necias, oídos sordos”. No dejes que una crítica, tal vez con buena intención, o no, amargue tu día y te llene de inseguridad.
Porque el que critica y te señala con un dedo, no se da cuenta que con los
otros cuatro dedos se señala a si mismo.Cada uno de nosotros vale oro, somos valiosos, porque somos hijos de Dios, nada menos, hijos del Rey.
Feliz día para mi familia y amigos.

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