DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 7 de febrero 2026
Desperté pensando que hoy me gustaría escuchar lo que no suena. Si, ya sé que eso suena incongruente. Pero a veces creo que hay algo que se esconde detrás de las palabras .
Me gustaría meditar sobre eso. Porque a veces lo más importante no es lo que escuchamos con los oídos, sino lo que sentimos en el silencio.
Cuando un amigo se queda callado, su silencio también habla: puede decir que está pensando, que está triste o que necesita un abrazo. Y es en ese punto, donde nuestros oídos deben aprender a escuchar ese silencio.
Detrás de las palabras siempre hay algo más. Cuando alguien dice “gracias”, no solo es una palabra: es un corazón que se alegra.
Cuando alguien guarda silencio en una clase o en una reunión entre amigos, puede estar aprendiendo, imaginando o esperando el momento para hablar.
Escuchar lo que no se dice es prestar atención con todo el cuerpo: con los ojos, con la paciencia, con el cariño. Es descubrir que las personas comunican mucho más que frases, y que a veces lo más verdadero se encuentra en lo que no suena.
Porque hay un lenguaje corporal que no siempre conocemos, pero que si prestamos atención, podemos descubrir en ese lenguaje silencioso muchos misterios.
Escuchar lo que no suena es aprender a vivir en el espacio entre las palabras. Y no se trata de un silencio vacío, sino de una presencia discreta que va sosteniendo lo que sucede. La pausa entre dos palabras, es un respiro antes de dar una respuesta.
Detrás de las palabras se guardan las intenciones, las dudas y los matices que nunca llegan a florecer. Pues la comunicación no depende solo de las palabras y las frases, sino de gestos, silencios compartidos, de la vibración de la presencia, del calor de la amistad.
Ese silencio detrás de las palabras puede llegar a ser más sincero que las palabras mismas.
Así que vamos a aprender a escuchar el silencio.
Feliz día para todos.

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