DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 14 de octubre 2024
Hoy amanecí con los pensamientos algo revueltos. Quizás sea un poco del día de ayer que fue un poco complicado, entre el calor y otras situaciones que no estaban previstas. Todo fue una especie de cambio en las rutinas diarias. Entonces me pregunto, en mi subconsciente, ¿cómo reacciono a los cambios?.
Porque los cambios no avisan. Llegan de improviso, como un viento que no consulta, como una grieta que se abre sin que nos demos cuenta. Y yo, que creía tener el mapa de mi quehacer diario, descubro que el camino ha sido redibujado. ¡Bonita cosa!
A veces me resisto, soy perfectamente humana, claro. No por el cambio en sí, sino por la pérdida de control. Me cuesta aceptar que no todo depende de mí, que hay fuerzas que no consultan, que la vida tiene su propio ritmo.
Me aferro a lo conocido como quien abraza una piedra en medio del río. Pero el agua empuja, y la piedra no flota.
Entonces entiendo: resistir no detiene el curso, solo me cansa.
Otras veces cedo a ese cambio inesperado. No por debilidad, sino por lucidez. Porque hay una fuerza en aceptar lo que no controlo, en mirar de frente lo que no esperaba.
Y en ese gesto, algo se me revela: no soy el cambio, pero soy quien lo atraviesa. Repito: soy humana. Otras veces me quedo quieta. No por indiferencia, sino por miedo. Miedo a equivocarme, a elegir mal, a no saber adaptarme. Pero en esa quietud también hay una escucha.
Me oigo más claro cuando todo afuera se vuelve ruido. Y luego, poco a poco, algo se acomoda. No como antes, no como esperaba. Pero suficiente para seguir. Mi entendimiento se aclara y abro los ojos. Descubro que no necesito entenderlo todo para avanzar.
Que puedo caminar con dudas, con heridas, con preguntas sin respuesta. Pero puedo conmigo misma. Igual, aunque haya cambios a mi alrededor, sigo siendo yo. Y eso no va a cambiar nunca,
Feliz día para toda mi familia y amigos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario