DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 15 de octubre 2025
Realmente poco me gusta ver la TV. Sin embargo, anoche cedí a la tentación y estuve viendo una película. No voy a tratar el tema de la misma, me voy a referir a solamente a una escena, en la cual, la protagonista reclama a otro personaje el haber traicionado su confianza. Lo reclama de una manera fuerte y dramática. Eso me hizo reflexionar sobre la confianza.
Creo que es como un hilo invisible que une lo que somos con lo que damos. No se da todo en un instante, se construye poco a poco, con gestos, con silencios compartidos, con la certeza de que el otro cuida lo que le confiamos. Por eso, cuando alguien cercano la rompe, no solo se quiebra el vínculo: se tambalea una parte de nosotros. Es doloroso.
La traición duele porque a veces viene de quien menos esperamos. De quien tenía acceso a nosotros. No es solo el acto, es la conciencia de que fuimos heridos. Surgen preguntas, rabia, tristeza. Y también una tentación: cerrar el corazón, endurecerlo, protegerlo con muros. Apartar a esa persona de nuestra vida.
Meditando sobre esto, pienso que, lo más difícil no es la traición en sí, sino lo que deja en nosotros. Nos obliga a preguntarnos si fuimos ingenuos, si dimos demasiado. Pero esa pregunta, aunque dolorosa, también puede ser fértil. Nos enseña a distinguir entre quienes están por conveniencia y quienes están por afecto.
No obstante, nuestra actitud no debe ser la del castillo sitiado. Podemos aprender sin volvernos desconfiados por sistema. La confianza no es ingenuidad, es valentía. Y si alguien la traiciona, no es señal de que debamos dejar de confiar, sino de que debemos elegir mejor a quién le damos ese privilegio.
Así mismo, perdonar no siempre implica reconciliarse. A veces es simplemente soltar el lastre para seguir caminando. Y seguir confiando, aunque con más sabiduría, con el corazón más vivo e inteligente y no dejar que el daño defina nuestra forma de estar en el mundo. No somos menos por haber confiado. Somos más, porque elegimos creer en el otro. Y si nos fallan, no es señal de debilidad nuestra, sino de la otra persona que no supo ser fiel a sí mismo y a sus valores.
Lo importante es no dejar que el daño nos defina. Que el corazón, aunque golpeado, siga siendo capaz de abrirse. Porque vivir con miedo a confiar es vivir a medias. Y nosotros merecemos vivir completos. Feliz día para toda mi familia y amigos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario