DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 17 de febrero 2026
El amanecer me llegó como un roce, tocando las cosas con su caricia matutina. A pesar de la ternura de luz suave, me sentí cansada. Las sábanas no querían despegarse de mí. Sin embargo, hice un esfuerzo y me levanté, decidiendo salir a caminar como todos los días.
Mi voluntad me recordó que la vida insiste en comenzar, incluso cuando mi cuerpo guarda la fatiga del día anterior.
Mi cansancio se quedó como una sombra que quiere acompañarme junto al eco de las horas gastadas. El amanecer no borrará lo que viví ayer, más bien lo transformará en la posibilidad de comenzar hoy con más energía, aunque me cueste.
Cada rayo es un pacto silencioso entre el día y yo. Aunque ayer pesara, hoy puedo volver a andar. A pesar de que el cansancio se empeña en burlarse de mis buenas intenciones, cada amanecer puede traerme una enseñanza, al recordarme que la fatiga es humana, que no soy la super mujer que todo lo puede, que también hay veces en que amanezco agotada y necesito reponer mis energías para poder seguir.
Y que siempre, incluso en mi fragilidad, hay un comienzo esperando. Aunque el cansancio de ayer aún vive en mí, el amanecer me recuerda que siempre hay un nuevo inicio. Y que cada paso es una invitación.
Por lo tanto, respiro profundo, abro mis ojos a la luz, y dejo que la claridad transforme la fatiga en fuerza. Me levanto dispuesta a no dejarme derrotar, me visto con mi ropa deportiva y me lanzo a la calle a caminar.
Aunque cada paso sea más pesado que el anterior, puedo seguir mi práctica y lograr mi meta. Por ahora he vencido al cansancio. La rutina del día me espera.
Quizás hoy, debo descansar un poco más.
Hoy no soy lo que quedó atrás, soy lo que empieza ahora.
Feliz día para todos.

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