DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 2 de marzo 2026
Ayer domingo, pensé en el mar. Y es que pensando en los amigos que disfrutan de la playa, pensé que el mar a veces me llama con su voz antigua, con ese rumor que nunca se cansa de repetir la eternidad.¿Será por qué soy de Piscis?
Frente a él, mi ciudad se abre como un puerto de memorias, y cada ola parece traer consigo un secreto, una caricia, un consejo, o un recuerdo.
La belleza del mar no la mido en colores ni en formas: la mido en la manera en que me devuelve a mi misma. En como me inspira para escribir mis poemas.
Su azul profundo me recuerda la vastedad de lo posible; ese horizonte que se pierde a lo lejos y que me hace sentir libre, que no tengo un límite que me encierre.
Su espuma blanca me enseña que todo instante puede renovarse; y su brisa salada me limpia de pensamientos pesados y me invita a respirar con gratitud.
El mar es escuela y es refugio. Me enseña paciencia en la espera de la marea, me regala alegría en el juego de los niños que corren por la orilla, me recuerda que soy parte de algo inmenso y vivo, y también me enseña a tenerle respeto.
Cada vez que tengo la suerte de pasar un día junto al mar regreso distinta: más ligera, más serena, más consciente de la belleza que me rodea, y algo cansada y relajada. Porque el mar no solo se contempla, se vive; y en su abrazo aprendo y me siento un poco más libre.
El mar es un amigo que nunca se cansa. Y tengo la suerte de que en el malecón de mi ciudad, espera cada mañana con su canto de olas, con su brisa que acaricia la piel y despierta la alegría.
El mar también me enseña valores: paciencia, porque las olas nunca se apresuran; alegría, porque siempre me ilumina el rostro con una sonrisa; esperanza, porque el horizonte me linvita a soñar.
Al regresar de un día junto al mar, llevo en el corazón un secreto: que la belleza está cerca, que me basta mirar y escuchar para sentirme parte de algo grande y vivo. Ese es mi mar.
Feliz día para todos.Dios los bendiga.

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