DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 23 de marzo 2026
He abierto los ojos al nuevo día, a una semana que comienza hoy lunes, y mi primer pensamiento fue hacia el mar. Un mar que se abría azul, suave y delicioso ante mí, en mi pensamiento, con su aroma de conchas y caracoles.
Así pues que sentí que hoy podría sentirme como ese mar, y así mismo expresarme. Porque hay días en los que despierto como un mar en calma, sintiéndome como una superficie lisa donde la luz del sol puede posarse sin esfuerzo, de tal manera que me levanto pensando que ese día todo será posible.
Entonces puedo sentirme como si fuera la orilla dócil de ese mar calmo: recibo lo que venga, no retengo lo que se aleja, y me muevo sin prisas para comenzar mi día.
Ahhh, pero hay otros días, en los que me levanto como si fuera un oleaje intenso, Salto de la cama con fuerza, avanzo o retrocedo, pero siempre con una corriente dentro de mí, que aunque no se ve, puedo sentirla.
A veces, yo misma me sorprendo por la rapidez de mis reacciones; como si fuera esa ola que rompe antes de tiempo en la placidez del mar. Justo entonces recuerdo, que también el mar sabe contenerse para no herir la costa, que es su punto de encuentro.
Por supuesto, también tengo esos momentos de reposo, como las mareas que se retiran poco a poco, y no por escapar de algo, sino para respirar con calma. Puedo alejarme de la orilla sin ruido y alejarme a mis profundidades y allí, con serenidad, escuchar lo que mi día quiere enseñarme.
Así puedo ver con más claridad, como en un mar de aguas cristalinas y quietas, lo que el día espera de mí. Entonces regreso con más ánimo, más entusiasmo, más yo.
Y regreso con mis manos llenas de conchas, caracolas y algas marinas de aprendizaje, de alegría y buena voluntad para comenzar un día pleno y maravilloso.
Feliz día para todos.

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