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DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 4 de mayo 2026
Amanece un día más, y al abrir los ojos quiero levantarme con prisa, como si el día se fuera a terminar en ese instante. Pero recuesto mi cabeza nuevamente en la almohada, cierro los ojos y trato de centrarme en la idea de que no necesito correr.
Quiero pensar que la vida no se disfruta a velocidad de tormenta, sino al ritmo de la respiración. Y es que cuando camino despacio, el mundo se ordena. Las cosas importantes dejan de esconderse y se me aparecen con la suavidad de quien sabe esperar. Como si me dijeran: “calma, calma, hormiga, hay tiempo para todo”.
Vivo rodeada de urgencias que no son mías, y eso me estresa.
Los relojes me empujan, y hay voces dentro de mi que confunden movimiento con sentido. Pero hoy, mi corazón no se va a dejar engañar por la prisa. Hoy quiero avanzar como el mar de mi playa cuando sube la marea: sin ruido sin apuro, sin que nadie lo note.
Quiero sentir como el día se acomoda en mi pecho cuando dejo de correr para perseguir las horas. Quiero escuchar mis pasos, y también poder oír lo que es importante, pero no grita, sino que espera su tiempo. Cuando esas cosas importantes esperan a que yo recuerde que mi vida no es una carrera, sino un encuentro.
Y al fin comprendo que cuando camino a mi ritmo, el mundo deja de ser un lugar que me exige y se convierte en un lugar que me acompaña. El sol billa con más luz, el aire pesa menos, y hasta mis pensamientos respiran.
Voy a vivir este día sin miedo a perderme nada. Voy a confiar en que lo que es para mí, no necesita velocidad, solo mi presencia. Abro mis ojos, levanto la cabeza de la almohada, y sonrío al nuevo día.
Feliz día para todos.
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 Puede ser una imagen de crepúsculo, árbol, nube y horizonte

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