DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 12 de mayo 2026
Esta mañana, al despertar, lo hice con la estridencia del alboroto de las guacharacas en los árboles de caoba de la avenida.
No me sentía muy bien. Era como si estuviera en la dimensión desconocida. Algo dentro de mí, me hacía tener ese sentimiento, como si me faltara el aire. Entonces me puse a pensar en que tendría la hormiga para el día de hoy. Pero antes de pensar en profundidad decidí hacer un pequeño ejercicio de relajación. Para ver si de esa manera, salía yo de “mi dimensión desconocida”.
Así que, respiré. Y esa primera respiración me abrazó sin palabras. Me dijo que hoy no necesitaba correr, que podía entrar en el día con la misma suavidad con la que el mar toca la orilla. Inhalé y sentí un pequeño alivio. Exhalé y dejé ir el peso que oprimía mi pecho. Me quedé ahí, quieta, escuchándome. Con la certeza de que pertenezco al movimiento perpetuo de la vida.
Quizás la sabiduría consista en esto, en reconocer que el día no lo puedo construir desde el apuro y la prisa, sino desde la respiración que inaugura mi día a día. Ese pequeño ejercicio de respiración de hoy, al despertar, me enseñó que existir tiene un ritmo, y que mi tarea es afinarme a él, como quien afina un instrumento antes de tocar.
Porque del apuro, solo queda el cansancio.
Feliz día para todos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario