Buscar este blog

 

DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 8 de mayo 2026
Ayer en nuestra reunión, alguien mencionó la palabra metamorfosis, en relación a un libro de Franz Kafka, y ese tema se quedó flotando en mi cerebro. Me pareció un tema precioso, profundo y universal. Creo que la metamorfosis no es solo para las mariposas. También ocurre en el alma humana, aunque nadie nos enseñe a reconocerla. Unas veces llega despacio, como una brisa que apenas mueve una cortina; otras veces irrumpe como una ola que nos obliga a soltar lo que ya no puede acompañarnos. Y no, no siempre anuncia su llegada. A veces comienza en un algo pequeño: una palabra que nos toca, un cansancio que pide descanso, una verdad que asoma tímida desde adentro. Y sin darnos cuenta, algo empieza a moverse, como una luz que se acomoda detrás de una nube. Y algo empieza a cambiar también en nosotros. No es un cambio brusco; es un regreso. Un volver a la esencia que habíamos dejado esperando en algún rincón del alma. Cambiar no es dejar de ser, sino recordar quiénes somos cuando no está el miedo. Porque cambiar no es traicionarse: es volver a ser verdad. Es permitir que una parte de nosotros, cansada de cargar con lo viejo, encuentre un modo más suave de existir. Es descubrir que podemos transformarnos sin perder la ternura, sin renunciar a la bondad que nos sostiene, sin dejar de amar lo que fuimos. Porque la metamorfosis humana es un acto silencioso que se parece más a ese instante en que una persona se mira al espejo y, sin saber por qué, siente que algo dentro se acomodó. Como si una piel antigua hubiera caído sin dolor, dejando al descubierto una luz que siempre estuvo allí. Y lo más hermoso del asunto es que nadie se transforma solo. Cada encuentro, cada abrazo, cada palabra que nos toca, cada despedida que nos duele, y hasta cada amonestación, va tejiendo el hilo que nos lleva de un estado a otro. Somos metamorfosis que se acompañan. Por eso, cuando cambiamos, no dejamos atrás el amor. Lo llevamos con nosotros, como un faro que ilumina la nueva forma que estamos aprendiendo a vivir. La metamorfosis verdadera no endurece; ensancha. No rompe; abre. No oscurece; revela. Y así, paso a paso, descubrimos que transformarse no es convertirse en algo distinto, sino regresar, más ligeros, más conscientes y más vivos a la esencia que siempre quiso florecer. A nuestra propia esencia.
Feliz día para todos. 
 
 Puede ser una imagen de una o varias personas, personas sonriendo, anteojos y joyas

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡HOLA MUNDO!