DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 14 de abril 2026
Hoy desperté muy temprano, y con ganas de salir a caminar, a pesar de dormir mal por el apagón. Me levanté, aunque con esa pequeña flojera que nos invade cuando tratamos de despegarnos de las cobijas, sin tener ganas. Cuando me asomé por la ventana, me sorprendí al ver que estaba lloviendo, como ayer.
Así que más bien caminé hasta mi terraza de pensar y disfrutar el momento. Mientras veía caer la lluvia, me puse a pensar en que la lluvia es un lenguaje secreto del cielo, es una bendición que nos viene de lo alto, es un murmullo que desciende para despertar la memoria de la tierra.
Cada gota de lluvia es semilla de esperanza: alimenta al hombre, abraza a las plantas con su frescura, y ofrece a los animales el espejo líquido de su supervivencia. Es caricia que limpia el aire. Cuando es así, es de gran bendición.
Pero cuando se desborda, la lluvia se transforma en torrente desatado, y arrasa raíces, hogares y memorias. Se convierte en algo más que lluvia beneficiosa. Nos muestra nuestra fragilidad frente a su fuerza, y nos recuerda que toda abundancia sin medida puede ser ruina. Y como todo en esta vida, nos sirve de enseñanza, la lluvia nos enseña que la vida florece en el justo equilibrio: ni en la sequía que marchita, ni en la tormenta que destruye, sino en la armonía que sostiene la danza de la existencia.
Vamos a aprovechar la enseñanza de la lluvia, para mantener el justo equilibrio en nuestra vida. Tanto en la familia, como entre los amigos.
No marchitemos nuestro entorno con la sequía de los afectos, sepamos mantener el equilibrio entre el dar y el recibir esos afectos.
Feliz día para todos.

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